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Manuel Martín, ‘La hija’: “Hay mucho pajarito herido, gente joven maltratada”

 10 diciembre, 2021

10 dic (EFE).- El cineasta Manuel Martín Cuenca, quien ha presentado en Zaragoza su película ‘La hija’, ha considerado, acerca del maltrato hacia la gente joven que vive en los centros de menores sobre los que versa su cinta, que muchos de estos chicos y chicas son pajaritos heridos, incomprendidos y en soledad por el desafecto de todo el mundo y de su propia familia.

Marín Cuenca ha protagonizado la nueva sesión del ciclo La buena estrella que organiza el Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social de la Universidad de Zaragoza en Paraninfo y en el que se han abordado los distintos vértices de la maternidad y de las historias reales de los centros de menores.

La película, que está nominada en los Premios Goya de 2022 a Mejor interpretación masculina protagonista y a Mejor dirección, trata la historia de una joven de quince años que se encuentra en un centro de menores infractores y se queda embarazada, situación que le permite vivir en la casa de uno de los educares del centro, interpretado por Javier Gutiérrez, a cambio de entregar el bebé a la familia por la imposibilidad de tener un hijo biológico con su mujer, interpretada por Patricia López Arnaiz.

En este encuentro, al que ha acudido también la joven actriz protagonista Irene Virgüez, Martín Cuenca ha hablado sobre el maltrato hacia la gente joven que vive en estos centros.

El director de películas como El autor o Caníbal ha asegurado que la selección de castin fue una tarea ardua, pero gratificante, ya que, aunque contaba con Javier Gutiérrez desde el principio porque se reescribió el guion pensando en él y la idea se estaba gestando en la promoción de la anterior película, la conexión con Patricia López Arnaiz -por su visceralidad y pasión pura- y con Irene Virgüez – por lo especial y la magia- se encontró tras un proceso muy largo y de muchas audiciones.

Sobre la actriz de dieciséis años, para quien La hija es su primera película, el cineasta ha señalado que tiene una fuerza interior, una pureza y una sutileza especial que se va gestando y alejando de lo estridente, algo determinante en el pacto de cristal que firmaron los protagonistas en las preparaciones de la película, que buscaba ser un tsunami que poco a poco desemboca.

Martín Cuenca, con el que Virgüez volvería a trabajar sin duda por el cuidado y los juegos de preparación de escenas como el parto, ha confesado de la película que el espacio y el tiempo son también protagonistas, porque la geografía va antes que la historia y el paisaje se debe entender como una especie de escenario dramático de lo que ocurre en el interior de los personajes.

El director de este drama moral de elementos personales y tintes de thriller, que le llegó a través del guionista Alejandro Hernández, ha compartido la transcendencia de la historia desarrollada y el recibimiento del público tras dos semanas en cines.

¡Qué bien he sufrido en esta película!. Eso fue lo que me dijo una espectadora y creo que resume este viaje tan bonito que te da gasolina como cineasta al querer que exista un recorrido emocional real más allá del glamur, ha admitido Martín Cuenca, quien también ha vivido en su propia piel los temas que se abordan en el filme y acudirá a la gala de los Premios Goya en representación de todo el equipo el próximo mes de febrero. EFE.