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Museo Picasso muestra estrecha amistad entre el fotógrafo Duncan y Picasso

 02 diciembre, 2021

Barcelona, España 02 dic. (EFE).- El Museo Picasso revela desde este miércoles en la exposición «Picasso por Duncan. La mirada cómplice» la estrecha relación de amistad y complicidad entre el artista español y el fotoperiodista David Douglas Duncan a través de más de 60 fotografías.

Las fotos se exponen en las salas de la colección permanente del museo y muestran la cotidianidad de Picasso y su proceso artístico.

El primer encuentro con Picasso es narrado por el propio Duncan: «En la primavera de 1956, mientras me trasladaba de una misión en la frontera rusa de Afganistán a otra cerca de las tribus bereberes del Alto Atlas, en Marruecos, mi trabajo como corresponsal en el extranjero me hizo pasar por Cannes, donde Picasso vivía. En veinticuatro horas, una oleada de buena fortuna me llevó hasta la puerta de la villa del artista».

Una concatenación de golpes de suerte llevó al fotoperiodista al dormitorio del pintor, donde descubrió al maestro en persona, «completamente desnudo, sumergido en la bañera y haciéndome con la mano una señal de cordial bienvenida».

Robert Capa había prometido a Duncan que le presentaría al artista, pero dos años antes había muerto en la Guerra de Indochina sin poder cumplir su promesa.

Duncan llamó a La Californie, la casa de Picasso en Cannes, dijo que era amigo de Capa y que solo quería saludar al artista, y Jacqueline lo invitó a pasar, y así fue como nació una estrecha amistad con Picasso y su última mujer, que se prolongó durante diecisiete años, hasta la muerte de Picasso en 1973.

En 2013, con motivo del 50 aniversario del Museo Picasso de Barcelona (noreste de España), David Douglas Duncan hizo donación de un conjunto de 161 fotografías (copias modernas digitales en papel) seleccionadas por él mismo que son un buen ejemplo de esa estrecha relación que mantuvieron.

En esas instantáneas se pueden contemplar escenas cotidianas de Picasso con su familia –en especial con Jacqueline–, pero también hay fotografías que documentan los procesos creativos y de trabajo del artista.

La familia, los amigos, las celebridades que los visitaron en La Californie, más adelante, en el castillo de Vauvenargues, en la Provenza, y en la casa de Notre-Dame-de-Vie, en Mougins, recorren este trabajo fotográfico publicado en ocho libros traducidos a varias lenguas: «The Private World of Pablo Picasso (1958), «Picasso’s Picassos»(1961), «Goodbye Picasso» (1974), «The Silent Studio» (1976), «Viva Picasso» (1980), «Picasso and Jacqueline» (1988), «Picasso Paints a Portrait» (1996) y «Picasso & Lump» (2006).

Según explica el museo español, el mérito de estas fotografías está, sobre todo, en su conjunto: «Son retratos pero, a la vez, son reportajes, escenas en la vida de Picasso que se van sucediendo y acaban narrando una parte de su existencia, vista desde la óptica de un amigo». EFE.