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Los países de la UE toman posición para una difícil reforma de sus normas fiscales

 11 septiembre, 2021

Laura Pérez-Cejuela


Kranj (Eslovenia), 11 sep (EFE).- Los países de la Unión Europea (UE) inician desde posiciones muy distantes el tortuoso camino para revisar sus normas de disciplina presupuestaria: ocho Estados nórdicos y centroeuropeos ponen ya el control del déficit y la deuda en el centro del debate, mientras que España, Francia y otros países del sur llaman a no cercenar la inversión pública.
Aunque oficialmente el debate sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento no comenzará hasta que la Comisión Europea lance su consulta pública este otoño, los ministros de Economía y Finanzas han aprovechado la reunión que celebran este viernes y sábado en Eslovenia para lanzar la discusión y empezar a posicionarse.
Las normas de disciplina fiscal, que exigen que el déficit se sitúe por debajo del 3 % del PIB y la deuda sea inferior al 60 %, fueron suspendidas en 2020 para permitir el gasto público necesario para responder a la pandemia de covid-19 y está previsto que permanezcan congeladas hasta finales de 2022.
El déficit de la UE pasará del 0,5 % en 2019 al 7,5 % en 2021 y la deuda, del 79 % al 94 % en el mismo periodo, según previsiones de la Comisión Europea, por lo que el ajuste fiscal futuro se da por descontado; pero se plantea la cuestión del ritmo de una consolidación que en crisis pasadas se saldó con grandes recortes de la inversión pública.
También se plantea la idea de si las normas que marcarán el paso deberían revisarse antes de volver a aplicarlas -lo que está previsto para 2023- tal y como recomienda la Junta Fiscal Europea y defienden países como España.
«Espero que en todo caso tengamos las nuevas reglas, que sean adecuadas, antes de que salgamos de este marco extraordinario que hemos acordado para poder responder de forma adecuada a las necesidades de la pandemia», dijo la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos española, Nadia Calviño, a su llegada a la reunión.
A su juicio, es necesario tratar de «modernizarlas», «simplificarlas» y «adaptarlas» a las necesidades de la recuperación económica «digital, verde y justa», estudiando en particular cómo estimular y cubrir las necesidades de inversiones para la transición ecológica.
«Necesitamos volver a las finanzas públicas sólidas, pero necesitamos tener un regreso progresivo. No deberíamos matar el crecimiento», dijo también el ministro de Economía y Finanzas francés, Bruno Le Maire, para quien las normas están «obsoletas» y habrá que encontrar «reglas diferentes, un regreso al equilibrio presupuestario que sea diferente».
En términos similares, su homólogo portugués, Joao Leao, abogó por asegurar que la política fiscal «no mina el crecimiento económico» y «deja espacio para las inversiones públicas», especialmente medioambientales.
Pero en el otro lado del espectro, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Letonia, Eslovaquia y República Checa, defienden que «la sostenibilidad fiscal junto con reformas para impulsar el crecimiento deben seguir siendo la base» de gobernanza fiscal europea.
En un documento preparado de cara al encuentro, estos ocho países se muestran abiertos a debatir cambios en las normas para «simplificarlas» y mejorar su aplicación, siempre y cuando «las nuevas propuestas no pongan en peligro la sostenibilidad fiscal».
Y rechazan además que se pueda vincular la reforma con la reactivación de las normas. El debate para reformar el marco «necesita amplio tiempo y debería estar basado en amplias consultas de la Comisión Europea. La calidad es más importante que la velocidad», escriben.
Alemania, tradicionalmente partidaria de esta línea y ahora sumida en campaña electoral, no se ha sumado a la carta, pero su ministro de Finanzas y candidato a la cancillería por el socialista SPD, Olaf Scholz, defendió hoy mantener unas normas que han demostrado ser flexibles.
«Tenemos un gran marco para la estabilidad en Europa y ha demostrado especialmente en la crisis que funciona», dijo Scholz, quien abogó por «seguir utilizando la flexibilidad que tenemos en las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento». «Ahora se trata de mantener estas reglas», insistió.
La Comisión Europea, por su parte, insiste en que iniciará las consultas públicas para la reforma en otoño y no pone calendario para un debate en el que, dice, será crucial encontrar «consenso».
«Este no es un nuevo capítulo de la discusión de los últimos diez años, es algo que tiene que ver con el impacto de la pandemia, la transición verde y la tarea que tenemos por delante», dijo el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, asegurando que si la revisión no ha terminado a finales de 2022 «encontraremos modos de gestionar este problema».
El debate sobre las reglas fiscales eclipsó hoy la agenda oficial del Eurogrupo, centrada en la situación económica. Los ministros ven razones para el «optimismo» en la mejora de las perspectivas -con un crecimiento del PIB mayor del esperado en el segundo trimestre, del 2,2 % en la eurozona- y en la ausencia de la ola de quiebras empresariales que temían cuando empezasen a retirarse las ayudas.
Un panorama positivo que, sin embargo, no permite bajar la guardia. Según explicó el presidente de este foro, Paschal Donohoe, los Diecinueve mantendrán el apoyo a la economía, aunque de forma más específica y selectiva.
Pasar de repente a una política «más restrictiva» sería «bastante peligroso», avisó Gentiloni. EFE
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