Hija adoptiva de Daniel Ortega fue obligada al exilio

24 de agosto de 2016
Hija adoptiva de Daniel Ortega fue obligada al exilio

Rosario Murillo, primera dama de Nicaragua y actual candidata a la vicepresidencia de la nación centroamericana, habría propiciado el exilio de su hija Zoilamérica Ortega Murillo, a quien le cerró los espacios laborales a través de sus influencias y finalmente la obligó a abandonar el país, resultado de la persecución.

Lo anterior se desprende de una grabación telefónica a la que tuvo acceso DIARIO LAS AMÉRICAS, en la que se escucha la voz de una mujer que aseguran pertenece a Rosario Murillo, quien le advierte a Zoilamérica que le quedaría prohibido trabajar los proyectos sociales del Centro de Estudios Internacionales (CEI), organización que la primogénita de la Primera Dama nicaragüense operaba y que se sustentaba con fondos procedentes de Noruega y Holanda.

Zoilamérica Ortega Murillo denunció en 1998 a su padrastro Daniel Ortega, de haberla violado sexualmente desde que tenía 11 años. Rosario Murillo, ignoró la denuncia hecha por su hija y respaldó a su marido.

Por esa razón, se deduce que la permanencia de Zoilamérica en Nicaragua constituía una piedra en el zapato para los propósitos de afianzamiento en el poder de la familia gobernante.

Murillo en estos momentos es la fórmula presidencial de Daniel Ortega, quien se reelige para un cuarto mandato a la presidencia en noviembre próximo.

“Es un asunto de lógica política. Aquí te dejo claro, no puede una persona que trató de hacer tanto daño, estar de capacitadora. Trabajo en la institucionalidad política, nunca. Entonces quédate clara de eso”, le advirtió Murillo a su hija durante la conversación telefónica en la que la joven le reclama por el rechazo que encuentra en las instituciones para ser empleada.

La llamada habría ocurrido en febrero del 2013. Zoilamérica confirmó que las voces que se escuchan en la grabación corresponden a ella y a su madre.

“Me llamó para comunicarme que no tenía autorización para trabajar capacitando”, afirmó.

Tras la sentencia de Murillo contra su hija se desencadenó una serie de hechos que afectaron a Zoilamérica. La pérdida del trabajo, la detención y posterior deportación de su marido Carlos Ariñez Castel, la persecución y presencia física de operadores políticos del Frente Sandinista en las oficinas CEI, donde trabajaba, aislamiento, y la destrucción de su residencia en diciembre del 2015, relató Zoilamérica.

Los hechos

El CEI ganó en enero del 2013 la licitación de un proyecto de consultorías para el Fortalecimiento de municipalidades en Centroamérica, promovido por el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), financiado por Holanda.

El proyecto contemplaba trabajar con entidades del Gobierno, la Policía Nacional y las alcaldías en cada uno de los países de la región.

Zoilamérica sostiene que el Gobierno de su padrastro gestionó el bloqueo de fondos para el CEI. Su madre le dio a conocer la decisión. El fin era dejarla sin medios de subsistencia y obligar su salida del país.

“No quieren con vos nada, solo te llamé para dejártelo claro y que dejes de andar amenazando porque al final [no vas a conseguir] nada. Deja de estar pidiendo citas. No tenés la autoridad moral para andar buscando a nadie”, se escucha decir a Murillo en la grabación de la conversación telefónica.

Las citas a las que se refiere Murillo son los contactos que el CEI realizó con alcaldes para la ejecución del proyecto, entre ellos, el alcalde sandinista de Matagalpa, Zadrach Zeledón, incondicional de la pareja presidencial, que habría informado a Murillo del proyecto que intentaba desarrollar Zoilamérica.

“No puede una persona que trató de hacer tanto daño, estar de capacitadora”, dijo Murillo a su hija en clara alusión a la denuncia de abuso y sexual y violación que hizo contra Daniel Ortega.

“Entendé, yo tengo derecho a trabajar”, se escucha a Zoilamérica responder a su madre.

Pero la respuesta de su madre fue contundente: “A trabajar donde no tenga nada que ver el Frente (Sandinista), pero no lo podes entender”.

La deportación

Cuatro meses después de esa llamada, el Gobierno de Ortega deportó a Ariñez, esposo de Zoilamérica que sostiene que su expulsión del país fue en represalia por el respaldo que ellos dieron a las protestas contra el canal interoceánico que pretenden construir en Nicaragua. También por el apoyo a los adultos mayores que demandaban aumento de pensiones.

Sicario político

“Esa llamada telefónica fue una sentencia de “muerte civil”, de aislar el trabajo, la voz y la presencia de Zoilamérica en Nicaragua”, sostiene Ariñez que radica junto a Zoilamérica en Costa Rica, el país que les ha dado albergue y trabajo en una de sus universidades.

Para Ariñez, el Gobierno de Ortega promueve la violencia y actúa como sicario político.

“Es el uso del poder para el sicariato político. Cuando quieres eliminar a un rival, primero lo amenazas, asfixias su entorno laboral y luego usas lo personal y familiar para acabar con su presencia en el país. Ese es el modo de operar en Nicaragua con el orteguismo y es lo que hicieron con Zoilamérica”, subrayó.

Ariñez sostiene que el Gobierno de Nicaragua pidió al de Noruega suspender el financiando al CEI. Mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores se encargó de amenazar a otros donantes.

DIARIO LAS AMÉRICAS tiene en su poder otra grabación de una conversación telefónica con el exvicecanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, en la que se confirma que el Gobierno no quiere ningún vínculo con el CEI, y que han conversado con los donantes acerca de la ayuda para que no llegue a través de organizaciones intermediarias como el CEI, que era dirigida por Zoilamérica.

“En este caso específico [el CEI] estamos diciendo que no debe ser a través de esta organización sino que llegue directamente a ustedes”, dijo Jaentschke durante la conversación con uno de los representantes de las organizaciones de la Alianza de la Diversidad Sexual, de la que el CEI era parte.

“Es una respuesta violenta de una funcionaria pública [Rosario Murillo], con mucho poder en Nicaragua, que ha sido cómplice del abuso sexual y del abuso político, que trata de sepultar su culpa como persona y como política. Esto lo sabe Daniel Ortega y lo apoya”, reiteró Ariñez en referencia a la conversación sostenida entre Murillo y Zoilamérica.

Murillo contra su padre

No es la primera vez que Rosario Murillo, es señalada de atentar contra un miembro de su propia familia. Don Teódulo Murillo Molina, padre de la Primera Dama, fue despojado con la venia de su propia hija y de Daniel Ortega, de varios bienes inmuebles, como El Trapiche, con una extensión de 92 manzanas de tierra, y una pequeña isla, que fue acondicionada exclusivamente para el descanso del mandatario nicaragüense.

Reportes del periódico La Prensa, indican que el Gobierno sandinista de los ochenta obligó a Téodulo Murillo a arrendarles la propiedad de El Trapiche, adonde no lo dejaban ni entrar.

Su molestia era tal que desheredó a su hija Rosario Murillo. De los archivos de La Prensa se desprende el testimonio de un familiar de Murillo, quien relató que el padre de Rosario se lamentaba así: “¿Vos creés que es fácil para mí lo que esta mujer me ha hecho?… Es a la hija que más he querido y en la que más he gastado”, revelan reportajes de La Prensa.

Esa situación entristeció tanto al señor que según testimonios, dejó de comer, tomar las medicinas hasta que su vida se fue apagando y murió.

“Llegaron al cementerio acompañados de mariachis, pretendiendo borrar humillaciones e injusticias, con acordes de trompetas y de guitarras. Rosario Murillo, junto a Daniel Ortega y aquellos músicos, lloraba y entonaba melodías, plagadas de frases de arrepentimiento. Era el 22 de febrero de 1996, fecha en que sepultaron a su padre, don Teódulo Murillo Molina”, relata en su artículo el periodista Roberto Fonseca, de lo que sucedió en el sepelio.

Fuente: Diario Las Américas