Guatemaltecos devotos encomiendan sus niños a la Virgen de Guadalupe

13 de diciembre de 2019
Guatemaltecos devotos encomiendan sus niños a la Virgen de Guadalupe

Guatemala, 13 dic (EFE).- “Lo más que más le pedimos a la virgencita es que le dé salud a mis hijos”, afirma Alfredo, un guatemalteco de 35 años que lleva en brazos a su hijo de tres mientras le reza a la Virgen de Guadalupe este jueves, cuando miles peregrinan hasta su santuario en la Ciudad de Guatemala.
Este pequeño, ataviado con un traje tradicional rojo, unas chancletas cafés y un sombrero beige, es uno de las decenas que llegan cargados en brazos por sus padres al santuario de Nuestra Señora Virgen María de Guadalupe, una iglesia con una cúpula azul que domina el horizonte en la capital guatemalteca.
Los niños están vestidos con trajes tradicionales indígenas y bigotes pintados en honor a “Juan Diego”, el indígena chichimeca mexicano al cual se le apareció por primera vez la Virgen de Guadalupe en Tepeyac, una iglesia cerca de la cuidad de México en 1531.
Cada 12 de diciembre miles de guatemaltecos venidos de todos los puntos del país peregrinan hasta el santuario para pedir a la virgen que proteja a los niños.
La tradición dice que durante 24 horas, hasta la medianoche de hoy, las familias podrán ofrecer a sus hijos para lograr la protección de la Virgen de Guadalupe.
El hijo de Alfredo está agotado por el calor del mediodía después de pasada la lluvia, y recuesta la cabeza sobre el hombre de su padre, quien sigue rezando por la salud de su pequeño.
Azucena, una joven madre, también lleva a su hijo con un traje tradicional guatemalteco. Lo levanta en brazos mientras le habla sobre la Virgen de Guadalupe y sus favores: “en mi casa somos devotos a la Guadalupe, nos ha hecho muchos favores y estamos agradecidos, hoy venimos a demostrarle nuestro amor”.
Parte de las celebraciones incluyen una procesión que se pasea por las calles del Centro Histórico durante varias horas mientras los fieles siguen el recorrido arrojando fuegos pirotécnicos y flores.
Las actividades para venerar a la virgen empiezan el 1 de diciembre de cada año con bailes tradicionales guatemaltecos en su honor.
Una lluvia atípica para la época en Guatemala no impidió que el santuario se llenara este jueves de gente hasta que se dificultara la entrada y salida de las personas durante la homilía tradicional del día.
Afuera del santuario decenas de ventas de estampillas de la virgen y velas de colores para pedir sus favores se instalan y cada familia casi sin falta se hace de una estampa de la Guadalupe para proteger sus hogares. EFE
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