Fukushima fue una lección para mejorar la seguridad nuclear, según experto

20 de octubre de 2015
Fukushima fue una lección para mejorar la seguridad nuclear, según experto

Viena, 20 oct (EFE).- La catástrofe de Fukushima (Japón) de 2011 abrió un proceso de examen a nivel internacional para “sacar lecciones” y ayudar a prevenir accidentes y reaccionar mejor si se producen, declara a Efe Juan Carlos Lentijo, director general adjunto de Seguridad Nuclear del OIEA.

“Después del accidente de Fukushima, ha habido una gran actividad en el entorno internacional y en el seno de los países para entender qué ocurrió, cómo se gestionó y, a partir de ello, sacar conclusiones, sacar lecciones que puedan ayudarnos a mejorar”, explica en entrevista a Efe Lentijo, que acaba de asumir ese cargo.

Este ingeniero español intervino en Viena en la apertura de una conferencia internacional organizada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para poner en común y debatir diferentes sistemas de respuesta a emergencias nucleares y radiológicas.

Lentijo fue director técnico de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear español y en 2012 se incorporó al OIEA como jefe de su división del ciclo de combustible nuclear.

El experto español lideró la misión de este organismo de la ONU para evaluar la situación en Fukushima y las labores de desmantelado de la planta.

Respecto a esas lecciones, Lentijo reconoce que algunas ya se habían aprendido tras la catástrofe de Chernóbil (Ucrania) de 1986 pero que faltó “implantar suficientemente mecanismos de prevención o respuesta”.

“Hay lecciones, o hay observaciones, o hay conclusiones que tiene que ver con la prevención de accidentes, también con saber el impacto que estos pueden tener en el medioambiente o en la población y cómo mejorar las capacidades de respuesta si esto llega a ocurrir”, concreta.

Entre las novedades, destaca una mayor severidad a la hora de planear y prever la posibilidad de catástrofes naturales, de forma que las centrales estén preparadas para situaciones muy críticas.

Lentijo recuerda que lo sucedido en Fukushima no se debió a un fallo humano, sino a un terremoto y un tsunami que provocaron la desconexión del sistema de refrigeración y dejaron inoperativo el suministro eléctrico de emergencia.

“Todo eso ha hecho que se incorporaran mecanismos concretos: más bombas, sistemas auxiliares de lucha contra incendios, sistemas auxiliarles para prevenir que una gran avenida pueda inundar los sistemas críticos de una instalación nuclear”, enumera.

El experto asegura que ese proceso de aprendizaje no sólo se aplica a centrales nuevas, ya que en materia de seguridad nuclear no puede aceptarse la división entre plantas seguras y menos seguras.

“Todo esto se aplica a ambos tipos de instalaciones, no tenemos, por decirlo de alguna forma, unas centrales nucleares viejas, en las cuales no podemos confiar porque tienen un grado de seguridad precario, y unas centrales nucleares nuevas, de futuro, que son más seguras”, destaca el alto directivo del OIEA.

También recuerda que tras Fukushima se realizaron test de estrés, especialmente en Europa, para detectar posibles punto débiles en el diseño y en el funcionamiento de las centrales.

Con todo, Lentijo reconoce que el miedo y el rechazo a la energía nuclear que generan accidentes como el de Fukushima tiene que ser atendido con una mejor comunicación con la sociedad.

“La aceptabilidad social de la energía nuclear pasa por el buen entendimiento de las condiciones de seguridad en las que estas tecnologías se pueden desarrollar y operar”, opina.

Por ello, dice que tanto los organismos reguladores de cada país como el OIEA deben explicar las medidas de seguridad de forma neutra y objetiva, ni a favor ni en contra de la energía nuclear.

“A fin de cuentas, una central nuclear no es una cosa que está aislada del resto de entorno social o económico o ambiental sino que forma parte integral de ello”, resume.

Sobre el debate entre los riesgos y las ventajas de la energía nuclear, asegura que son las autoridades de cada país las que deben evaluar si su uso es de interés nacional.

Eso sí, si se opta por la energía nuclear, Lentijo sentencia que, entonces, la seguridad no es una opción.

“Lo que sí que transmitimos (desde el OIEA) es que si su país toma la decisión de utilizar la energía nuclear, usted tiene que tener claro que tiene que desarrollar unas estructuras y tiene que asumir unos compromisos que son muy serios”, subraya.

Entre esos compromisos se cuenta el de qué hacer con lo residuos que genera la energía nuclear, y cuya capacidad de contaminación se prolonga, en algunos casos, por miles de años.

En ese sentido, Lentijo indica que para los llamados residuos de alta actividad la solución pasa por los almacenamientos geológicos profundos que, asegura, proporcionan la estabilidad y la seguridad que requieren esa basura radiactiva.

“Lo que realmente va a garantizar que tienes una zona estable a muy largo plazo es la barrera geológica en un entorno natural que se sabe que ha permanecido estable por muchísimo tiempo y que hay una predicción de que se mantenga estable”, explica.

Lentijo confía en que en pocos años este tipo de instalaciones, sobre las que ya hay experiencias en Escandinavia, Francia y EE. UU., se demuestren viables. EFE