Felix, Farah y Semenya coparon la escena sobre el tartán

22 de agosto de 2016
Felix, Farah y Semenya coparon la escena sobre el tartán

Estados Unidos cerró el programa de atletismo dentro del estadio con sendas medallas de oro en relevos 4×400 metros, permitiendo a una de sus componentes, Allyson Felix, aumentar a seis su cuenta de medallas de oro que la convierten en la atleta con más oros de la historia.

Félix, que faltó a la ceremonia de entrega de medallas de 4×100 para correr también este relevo, ya había conseguido oros en 4×400 (Pekín 2008 y Londres 2012), 200 (Londres 2012) y 4×100 (Londres 2012 y Río 2016), además de sus medallas de plata de 200 en Atenas 2004 y Pekín 2008 y de 400 aquí en Río.

El relevo largo femenino estadounidense formó con Courtney Okolo, Natasha Hastings, Phyllis Francis y Allyson Felix, que remató la carrera con un crono de 3:19.06.

La actual campeona mundial, Jamaica, con Stephanie McPherson, Anneisha McLaughlin, Shericka Jackson y Novlene Williams, llegó segunda con 3:20.34, seguida de Gran Bretaña con 3:25.88.

En la posta masculina Estados Unidos recuperó el título que, contra todo pronóstico, cedió a Bahamas hace cuatro años en Londres.

El cuarteto formado por Arman Hall, Toni McQuay, Gil Roberts y LaShawn Merritt dominó la carrera de principio a fin y cerró con 2:57.30, más de un segundo por delante de Jamaica, que llegó de atrás en la recta para colgarse la medalla de plata con 2:58.16, y los defensores del título, Bahamas, se llevaron el bronce con 2:58.49.

Mo Farah repitió doblete de fondo

El británico Mo Farah, cinco veces campeón mundial y europeo en pruebas de fondo (5.000 y 10.000), consumó en Río su segundo doblete olímpico consecutivo al ganar los 5.000 metros con un tiempo de 13:03.30.

El etíope Hagos Gebrhiwet llegó segundo en 13:04.35 y el estadounidense Bernard Lagat, de 41 años, consiguió la medalla de bronce con 13:06.78.

Sólo un atleta, el finlandés Lasse Viren en Montreal’76, revalidó el mismo doblete del fondo a lo largo de la historia olímpica.

La insólita eliminación de los tres kenianos en primera ronda facilitaba, en teoría, el trabajo de Farah. Por vez primera en 36 años la primera potencia africana del fondo no estaba en la final de 5.000 metros.

La batalla quedaba reducida, en consecuencia, a un choque entre el británico y los tres etíopes: Hagos Gebrhiwet, dos veces medallista mundial; Dejen Gebremeskel, subcampeón olímpico y con marca personal siete segundos mejor que la de Farah, y Muktar Edriss, que en 2014, con solo 20 años, encabezó el ránking mundial con 12:54.83.

Por su parte, la sudafricana Caster Semenya, campeona mundial de 800 metros en 2009, bajó su récord personal hasta 1:55.28 y se proclamó campeona olímpica con gran autoridad sobre el resto, avivando la polémica sobre el hiperandrogenismo que padece.

La burundesa Francine Niyonsaba llegó a continuación en 1:56.49 y la keniana Margaret Wambui completó el podio con 1:56.89, igualmente récord personal.

Invicta durante en ocho carreras este año, Semenya -plata en Londres 2012, tras la rusa Mariya Savinova- llego a Río con el título africano y la mejor marca mundial en diez años: 1:55.33, conseguida en Mónaco. Ahora la ha mejorado, incluso.

La burundesa Francina Yiyonsaba, campeona mundial en pista cubierta, y la keniana Margaret Wambui, bronce mundial en 2016 y campeona del mundo sub-20 hace dos años, aspiraban a la medalla de plata como horizonte máximo, dada la enorme superioridad de la sudafricana en el segundo giro.

Wambui, jugadora de voleibol, suscitó con su título sub-20 una polémica similar a la que rodeó a Semenya tras sus exhibiciones en 2009.

La burundesa Francine Niyonsaba, sexta en Londres 2012, marcó un fuerte ritmo durante vuelta y media (57.49 el 400, 1:26.72 el 600) y la sudafricana sólo compareció en la curva para salir ya por delante y alejarse incontenible hacia la meta.

Sus dos grandes marcas de este año son las mejores del mundo en el último decenio.

La española Ruth Beitia, la mayor de las 17 finalistas con 37 años, pudo al fin ver realizado el sueño de su larga carrera deportiva al proclamarse campeona olímpica de altura con un salto de 1,97 metros.

La búlgara Mirela Demireva y la croata Blanka Vlasic, que saltaron lo mismo que la española, pero con más fallos, la acompañaron en ese orden en el podio.

No estaba la campeona de Londres 2012, Anna Chicherova, por el veto a Rusia por “dopaje de Estado”.

EFE