El venezolano Hannibal Laguna impone su estilo en la pasarela madrileña

19 de septiembre de 2016
El venezolano Hannibal Laguna impone su estilo en la pasarela madrileña

Hannibal Laguna, venezolano de nacimiento, está convencido de que los números nos “marcan” por la que ha decidido rendir “homenaje” a España con “+34”, el prefijo telefónico del país desde el extranjero

MADRID.- La tercera jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha significado para Hannibal Laguna un cambio en el rumbo de su elegancia habitual, mientras que el baño de Dolores Cortés, inspirado en el Op-Art y en el arte cinético, se ciñe a las medidas de la top model brasileña Ana Beatriz Barros.

“Es una colección mediterránea”, explica Laguna, que advierte de que ha hecho un ejercicio de “contención” para crear modelos sobre los que resalten las piezas de su recién estrenada colección de joyas.

Vestidos lisos, “pero con magia”, en crepe, “simples, sin artificios, pero con una cuidada confección para que sigan siendo identificables como ‘un Hanibal Laguna’”.

Por su parte, Dolores Cortés, que contó con la presencia de la modelo brasileña Ana Beatriz Barros, subió a la pasarela una colección de baño inspirada en el arte cinético y el Op-Art, en la que sobresalen elegantes triquinis.

Una propuesta apoyada en materiales exquisitos laminados en plata de distinta intensidad, tejidos acolchados con efecto 3D.

La delicadeza de las piezas de Ulises Mérida irradiaban la luz del Mediterráneo que plasmó Sorolla en sus cuadros y la dulzura y melancolía de la película “Muerte en Venecia”, sus dos fuentes de inspiración.

Al margen de las tendencias, Mérida ha presentado prendas “ideadas para que cada mujer cree su propio sello, no sea una copia de nadie”, comenta.

Destaca su camisa blanca, Betina, que la ha presentado de quince maneras diferentes, muestra la versatilidad de esta prenda.

Francis Montesinos no entiende la moda masculina y femenina sin color, fusión y derroche de vitalidad, un estilo que perdura gracias a sus estampados florales, el punto y el crochet.

Ana Locking ha destruido las prendas para volver a reconstruirlas en un ejercicio de restablecer el “caos del pensamiento”, explica la diseñadora.

Una colección muy pasional en la que los tejidos aparecen desflecados y reconstruidos, buscando la armonía de lo imperfecto en la que se mezclan tejidos suntuosos con otros como el algodón y gasas florales con faldas de camuflaje de volantes. Una explosiva combinación que funciona.

En las bambalinas de la pasarela Juan Duyos explica que la belleza de las flores le ha inspirado esta colección, “cuyo objetivo fundamental no es otro que embellecer a la mujer”.

Los colores pasteles son la clave de una colección en la que prima el volumen y las profusiones de aplicaciones de flores, bien realizadas con lentejuelas, pedrería o tela.

En un crucero nos lleva Ion Fiz sobre una pasarela “con acento deportivo, que estará a la venta el próximo lunes”, cuenta este diseñador que se inspira en la estética del mar.

Después, este vasco muestra prendas de más costura,un cóctel más relajado que en otras ocasiones con pinceladas metalizadas. La pieza más valiosa, un vestido largo envuelto con una red de pescar de Fuenterrabía cuajada de abalorios de nácar.

Por la mañana, mientras que Ulises Mérida presentó una colección poética, de siluetas depuradas con la que propone un estilo personal (“la mujer siempre dispone, elige lo que desea”), la creadora Dolores Cortés, que contó con la presencia de la modelo la brasileña Ana Beatriz Barros, mostró piezas de baño inspiradas en el arte cinético.

Romántico se presentó Juanjo Oliva, “aunque esta colección también tiene un toque macarra”, explica este madrileño que tiene entre manos un nuevo proyecto, “Oliva”, donde también tendrá cabida el hombre.

Sobre la pasarela, vestidos largos de noche con un toque rebelde y un estilismo masculino, que resulta contemporáneo.

EFE