El superordenador Summit se une a la investigación contra el coronavirus

13 de marzo de 2020
El superordenador Summit se une a la investigación contra el coronavirus

Madrid, 13 mar (EFE).- El superordenador Summit se ha unido a la investigación contra el coronavirus, trabajando para identificar y estudiar compuestos de medicamentos que puedan ayudar en la investigación, informa este jueves IBM en un comunicado.
Summit, que según la nota es “el superordenador más potente del mundo”, está siendo empleado por un equipo de investigadores del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Estados Unidos).
Para comprender el funcionamiento de los virus, los investigadores hacen crecer el microorganismo y estudian cómo reacciona cuando se les aplican diferentes compuestos de medicamentos.
Este proceso “puede ser muy lento si no utilizan computadores que puedan realizar simulaciones digitales para reducir el rango de variables potenciales” y “aún con ellos existen desafío”, debido al alto número de variables, explica IBM.
Summit ha podido simular 8.000 compuestos “en cuestión de días”, un procedimiento que -indica la nota- “habría tardado meses” si se hubiera realizado con un ordenador convencional.
De esta manera, los investigadores “han identificado 77 moléculas pequeñas de compuestos de medicamentos que han demostrado tener potencial para dañar la capacidad de Covid19 de atacar e infectar células huésped”, agrega.
Estos resultados, no significan que se haya encontrado una cura o tratamiento para Covid19, destaca el director del Centro de Biofísica Molecular de la Universidad de Tennessee (Estados Unidos).
Sin embargo, tienen “muchas esperanzas” de que sus hallazgos computacionales “sirvan para los estudios y proporcionen un marco que los experimentadores usen para investigar más a fondo estos compuestos”. “Solo entonces sabremos si alguno de ellos exhibe las características necesarias para mitigar este virus”, agrega.
Otro superordenador, el Sierra, también de IBM y capaz de hacer en un segundo más cálculos que una persona en 31.000 millones de años, se está usando en el estadounidense laboratorio Lawrence Livermore para intentar descubrir qué anticuerpos podrían atacar al virus y neutralizarlo. EFE
cr/ess