El sol se pone para la tauromaquia en Colombia

29 de enero de 2020
El sol se pone para la tauromaquia en Colombia

Ovidio Castro Medina
Bogotá, 29 ene (EFE).- La fiesta brava, esa que inspiró a artistas como Picasso y Dalí, tiene cada vez menos espacio en Colombia por las medidas para prohibirla tomadas por alcaldes de las últimas ciudades con plaza y aplaudidas por defensores de los animales.
La controversia volvió a la arena ante la cercanía de la temporada bogotana que se inicia el próximo domingo en la Santamaría y porque el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, ratificó este martes que en sus cuatro años de gobierno los toros no tendrán cabida en el coso de La Macarena.
“A través de un acuerdo de voluntades, hemos garantizado que en Medellín, al menos por estos cuatro años, no se harán las corridas”, indicó el mandatario local.
La medida no supondrá litigios para la Alcaldía porque se logró al firmar un pacto por el bienestar de los animales con el socio mayoritario de La Macarena, la empresa D’Groupe, dueña del 51 % de la plaza, en tanto que la Alcaldía tiene un 48 %.
“Es un pacto digno de aplauso y obedece a una voluntad política del alcalde pero también a una ciudadanía que se ha hecho sentir”, dijo a Efe la concejal animalista de Bogotá Andrea Padilla, del partido Alianza Verde.
PROMESA CUMPLIDA
“Este es el resultado de una promesa que hicimos en campaña. Nosotros fuimos, después de las manifestaciones de grupos ambientalistas y animalistas, los primeros que firmamos el manifiesto para poner fin a las corridas de toros en la ciudad”, dijo Quintero, uno de los nuevos liderazgos de la política colombiana.
Este es el segundo año consecutivo que Medellín no tiene temporada taurina y, según Quintero, La Macarena se irá transformando en un espacio para crear arte y cultura asociada al teatro, la danza y la llegada de grandes artistas internacionales.
Y es que para el funcionario, las corridas de toros están lejos de ser arte o representar cultura y, por el contrario “son un espectáculo del pasado al que hay que ponerle fin”.
BOGOTÁ Y CALI COMPROMETIDAS
Tradicionalmente en Colombia las corridas de toros se programan en plazas de primer orden como las de Cali, Medellín, Manizales y Bogotá, y en el pasado con se hicieron también en Cartagena, Bucaramanga, Tunja y Sogamoso a las que acudían reconocidos espadas internacionales.
Al igual que el alcalde de Medellín, sus colegas de Bogotá, Claudia López, y de Cali, Jorge Iván Ospina, han expresado abiertamente su rechazo a la tauromaquia y su intención de no destinar recursos públicos para esa actividad.
López -que ha combatido la corrupción, defendido la protección de los animales y la diversidad sexual- manifestó hace pocos días que no está de acuerdo con la fiesta brava.
“La decisión de la alcaldesa de Bogotá no es demagogia porque la administración anterior (de Enrique Peñalosa) destinó recursos para la logística (de la plaza de toros) y eso es dinero público”, explicó la activista Padilla.
La Corte Constitucional colombiana, al pronunciarse sobre la continuidad de las corridas de toros en Bogotá, vetadas en 2012 por el entonces alcalde Gustavo Petro, emitió en 2017 un fallo en el que estableció que se debían respetar en los municipios donde esa práctica tuviera un arraigo cultural.
COMPLACENCIA DE ANIMALISTAS
Los recientes anuncios de los alcaldes de las tres principales ciudades de Colombia sobre la tauromaquia fueron de buen recibo entre antitaurinos y ambientalistas que han ganado terreno en su lucha para que se prohíban los espectáculos que utilizan animales de los que dicen son seres “sintientes”.
Las corridas de toros son un asunto polémico que sus partidarios definen como una tradición cultural e histórica, mientras los defensores de los derechos de los animales sostienen que es una práctica en la que el animal es torturado.
Para el ambientalista y defensor de animales Juan Jiménez, el pacto firmado por el alcalde de Medellín y la empresa que administra la plaza de La Macarena es un paso para que se ponga fin a las corridas de toros en el país.
“Quiero agradecer en nombre de los cientos de animalistas y ambientalistas, los cuales año tras año se paraban haciendo protesta pacífica y silenciosa en frente de la gente que iba a disfrutar de este acto de alta crueldad”, puntualizó.
De esta forma, Colombia no es ajena al creciente rechazo mundial a una tradición que llegó con la Colonia y que de momento resiste en la Plaza de Toros de Manizales, uno de los templos de la tauromaquia en el que hace solo unas semanas triunfaron diestros como los españoles El Juli, El Cid y Enrique Ponce o el francés Sebastián Castella. EFE
ocm/joc/cfa