El “niño” Enrique Piñeyro vuelve a España con el monólogo “Volar es humano”

12 septiembre, 2019
El “niño” Enrique Piñeyro vuelve a España con el monólogo “Volar es humano”

Madrid, 12 sep (EFE).- El “multidisciplinar” Enrique Piñeyro -actor, productor, restaurador, director de cine, médico y piloto-, vuelve a España con su monólogo “Volar es humano, aterrizar divino”, un repaso por los muchos talentos del argentino: “soy hiperactivo con atención dispersa, lo que en los 60 llamábamos ‘un niño'”.

Piñeyro (1956) estará desde este viernes al domingo en los Teatros del Canal con un montaje escrito y dirigido por él y para el que se ha construido expresamente en Madrid la cabina de un avión, una de sus pasiones, tanto que ha decidido comprar un Boeing 737 y constituir la ONG Solidaire.

“Hice un documental en Somalia y me di cuenta de que los protocolos para volar a zonas de conflicto iban en función de la compañía. En Solidaire somos cuatro pilotos voluntarios para llevar a los miembros de ONG como Emergency o Médicos sin Fronteras. Los viajes, sin lucro, son cinco veces más baratos que los de una línea comercial y con menos riesgos”, explica Piñeyro en una entrevista con EFE.

El argentino se hizo muy popular en su país tras el accidente aéreo de LAPA en el que murieron 65 personas hace 20 años: él había advertido a la empresa que los aparatos tenían un pésimo mantenimiento.

En la actualidad, Piñeyro compagina su actividad teatral con su restaurante en Buenos Aires y las clases para habilitar de nuevo su licencia de piloto.

A pesar de que su día está consagrado a una actividad frenética, ha sido en “La Anchoíta”, en la que “pone en valor” la cocina popular argentina con platos como el pescado de río, donde se ha dado cuenta “de que no había trabajado nunca”: “es agotador lo que hay que hacer en un restaurante”, dice.

Este es el segundo año consecutivo que representa en Madrid “Volar es humano”, un monólogo humorístico en el que “demuestra” que subirse a un avión es menos “peligroso” que vivir en una zona en la que haya mosquitos, por ejemplo.

Este argentino “prototípico” -nació en Génova, Italia, hijo de argentino y de italiana- se divierte “mucho” haciendo este espectáculo, porque cree que proporciona al público “la oportunidad” de “mejorar su vida” y de asumir que “el error” es consustancial al ser humano y que “no hay que castigar” sino trabajar “en equipo” y con serenidad para prevenirlos en la medida de lo posible.

“A partir del accidente de Los Rodeos -1977, Tenerife- la aviación cambió por completo y se supo que se requiere un líder que sepa escuchar, que hay que estimular a los pilotos para que sean asertivos y decir, si es que así lo ven, que alguien se está equivocando”.

En aquel accidente, dos aviones Boeing 747 -uno de Pan Am y otro de KLM- chocaron en el aeropuerto y murieron 583 personas, el mayor número de víctimas mortales de la historia de la aviación.

La torre de control de Los Rodeos, colapsado por el desvío de vuelos desde Gran Canaria a ese aeródromo, y los pilotos de los aviones no podían verse debido a las rachas de niebla pero, además, el comandante del vuelo de KLM entendió erróneamente que le daban vía libre.

“En la vida hay dos frases letales: ‘esto se hace así’ y ‘nunca lo hice en mi vida’. Hay que aprender constantemente y ser tolerante”, resuelve. EFE

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