El Louvre exhibe los vestigios restaurados de imperios olvidados

3 mayo, 2019
El Louvre exhibe los vestigios restaurados de imperios olvidados

París, 3 may (EFE).- El Museo del Louvre de París exhibe por primera vez a partir de este jueves las esculturas monumentales en basalto que decoraban el palacio del rey arameo Kapara 900 años antes de Cristo, restauradas tras los importantes daños que sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial.

La muestra se incluye dentro de la exposición “Reinos olvidados”, que invita a descubrir los sitios míticos de las civilizaciones “poco recordadas” de los neohititas y arameos.

“La caída del imperio hitita 1200 a. C. dio lugar a la aparición de reinos neohititas y arameos en los territorios de Turquía y Siria, que fueron herederos de sus tradiciones políticas, culturales y artísticas”, contó a Efe el comisario de la muestra, Vincent Blanchard.

La exposición presenta por primera vez en Francia los restos de Tell Halaf, yacimiento clave del patrimonio sirio cerca de la actual frontera turca, donde el barón alemán Max Von Oppenheim descubrió entre 1911 y 1913 el palacio del rey Kapara.

Sin embargo, los “tesoros” neohititas han tenido una historia turbulenta. En 1928, el arqueólogo alemán llevó a Berlín las esculturas monumentales en basalto que adornaban el palacio real y que fueron expuestas en la capital alemana en 1930 dentro de una antigua fundición convertida en museo.

En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba de fósforo cayó sobre el edificio. “Los bomberos, que vinieron a extinguir el fuego, provocaron involuntariamente la destrucción del basalto que se calentó”, señaló Blanchard.

Miles de fragmentos se guardaron en los escombros del edificio incendiado y en los sótanos del Museo de Pérgamo, en Berlín, durante más de cincuenta años.

“A finales de los noventa, intentaron reconstruir estas estatuas y a partir de los 27.000 fragmentos reconstruyeron 65 elementos, estatuas, relieves y elementos de arquitectura”, explicó.

Para Blanchard, la exposición abierta al público hasta el 12 de agosto traza “un testimonio sorprendente de los esfuerzos realizados para preservar el patrimonio en riesgo”.

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