El IBEC lidera un proyecto para mejorar el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de vejiga, el quinto más frecuente en España

20 enero, 2020
El IBEC lidera un proyecto para mejorar el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de vejiga, el quinto más frecuente en España

Un nanorrobot de 300 nanómetros de diámetro ha sido capaz de dirigirse hacia células de cáncer de vejiga, fijarse a ellas y frenar su proliferación en experimentos realizados por Samuel Sánchez , investigador Icrea en el Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC). El dispositivo puede ser útil para mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento del cáncer de vejiga, que, con unos 15.000 nuevos casos anuales, es el quinto más frecuente en España. El mismo concepto podría aplicarse en un futuro a otros tipos de cáncer.

“Trabajamos con nanorrobots que se propulsan con la enzima ureasa”, explica Sánchez. La ureasa reacciona químicamente con la urea y libera una energía que pone la partícula en movimiento. A diferencia de otras enzimas empleadas en nanorrobots, la ureasa tiene la ventaja de que el cuerpo humano la tolera, lo que permite utilizarla con fines médicos.

Samuel Sánchez, investigador Icrea en el Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC). dirige el proyecto
Samuel Sánchez, investigador Icrea en el Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC). dirige el proyecto (Kim Manresa)

Después de tener dos casos de cáncer de vejiga en su entorno cercano, y de ver cómo este tipo de tumor merma la calidad de vida de los pacientes, Sánchez razonó que la vejiga es un órgano ideal para los nanorrobots, ya que tiene una concentración elevada de urea. También la sangre contiene una cantidad suficiente de urea para que circulen los nanorrobots y puedan llegar a tumores situados en otros órganos, aunque la concentración es más alta en la vejiga.

Sánchez se asoció a investigadores del centro CIC BiomaGUNE de San Sebastián y equipó sus nanorrobots con anticuerpos que reconocen las células del cáncer.

Tras introducirlos en la vejiga a través de la uretra, los nanorrobots se mueven en todas direcciones dentro del órgano hasta que encuentran una célula tumoral y se fijan a ella. Emiten una señal que se puede detectar desde fuera del cuerpo con una técnica de imagen, lo que revela si hay células tumorales y dónde están sin necesidad de realizar una biopsia. También permiten ver si el tumor se reduce o sigue creciendo después de iniciar un tratamiento. Si además se añade un fármaco al nanorrobot, será posible dirigirlo directamente hacia las células tumorales y evitar así efectos indeseados en células sanas.

Por ahora los experimentos se han realizado con cultivos de células y en roedores. En un futuro Sánchez tiene previsto colaborar con hospitales con el objetivo de que el nanorrobot mejore la atención de las personas con cáncer de vejiga.