El enmarañado proceso burocratico para un juicio político a Donald Trump

17 enero, 2020
El enmarañado proceso burocratico para un juicio político a Donald Trump

Washington, 17 ene (EFE).- La maquinaria para iniciar en el Senado un juicio político al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha puesto ya en marcha, en un proceso complejo lleno de trámites y detalles donde cada pequeño paso es histórico, ya que solo otros dos jefes de Estado se han enfrentado a lo que se conoce en inglés como “impeachment”.
Esta es la hoja de ruta de lo que ha pasado, está pasando y pasará en este acontecimiento singular:
EL PISTOLETAZO DE SALIDA: LA INVESTIGACIÓN
Los resortes para enjuiciar políticamente a Trump saltaron en septiembre pasado cuando la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, anunció el inicio de una investigación de los legisladores al mandatario, después de la queja de un informante a la Inteligencia del país sobre una llamada telefónica en julio entre Trump y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski.
En esa conversación, Trump pidió a Zelenski que abriera pesquisas contra su rival político y exvicepresidente Joe Biden, actual precandidato demócrata a las elecciones de este año, y a su hijo Hunter, por presunta corrupción en Ucrania.
Según la oposición demócrata, Trump condicionó la entrega de casi 400 millones de dólares en ayuda a Ucrania y también la programación de una reunión con Zelenski en la Casa Blanca a su exigencia de que Kiev anunciara que planeaba investigar a Biden.
EL PAPEL DE LA CÁMARA BAJA
Durante meses, varios comités de la Cámara Baja, controlada por los demócratas, desarrollaron una investigación para abrir un juicio político a Trump y escucharon el testimonio, tanto a puerta cerrada como en público, de varios testigos.
Fue el Comité Judicial de ese hemiciclo el encargado de evaluar si había pruebas y base jurídica suficiente para abrir el proceso de destitución y de redactar los cargos contra Trump, de abuso de poder y obstrucción al Congreso, que más tarde aprobó.
Las acusaciones, denominadas artículos del juicio político, fueron enviadas al pleno de la Cámara Baja, donde fueron aprobadas en una votación el pasado 18 de diciembre.
La Cámara de Representantes respaldó con 229 votos a favor, 198 en contra y una abstención la imputación del cargo político de obstrucción al Congreso, mientras que el de abuso de poder salió adelante con 230 apoyos frente a 197 votos en contra y una abstención.
Desde entonces, Pelosi ha retenido los cargos con el argumento de que quería antes obtener garantías de que los republicanos del Senado convocarían nuevos testigos en el juicio político, entre ellos dos que los progresistas consideran claves: el ex asesor de seguridad nacional de Trump John Bolton y el jefe de gabinete, Mick Mulvaney.
Finalmente, la presidenta la Cámara Baja decidió dar un paso y, este miércoles convocó el pleno para elegir a siete legisladores, propuestos por ella misma, que harán de fiscales en el juicio político y que han entregado los cargos contra Trump al Senado.
Y LLEGÓ EL TURNO DEL SENADO
El juicio político propiamente dicho se celebra en la Cámara Alta y legalmente comenzó este jueves con la recepción formal de las acusaciones contra Trump, aunque el líder de la mayoría republicana en este hemiciclo, Mitch McConnell, ya ha avanzado que no comenzará “en serio” hasta el próximo martes.
Durante la jornada de este día, los “fiscales”, conocidos en inglés como “impeachment managers”, leyeron las acusaciones en el Senado.
Básicamente los procedimientos que ahora se desarrollan en la Cámara Alta son los preparativos para el juicio político “de facto” que se iniciará el martes: Este jueves, los 100 senadores han prestado juramento como miembros del “jurado” del proceso y el presidente del Tribunal Supremo, el juez John G. Roberts, lo ha hecho como jefe de la Cámara Alta, en sustitución del vicepresidente Mike Pence, durante el juicio político.
ACTO FINAL: EL “IMPEACHMENT”
Todavía se desconoce el calendario exacto del “impeachment” y cuánto durará. Durante ese tiempo, el “jurado”, es decir, los senadores, tendrá que escuchar los argumentos de los “fiscales” y de la defensa, en este caso de los abogados de Trump.
Tampoco se sabe si durante el proceso se llamará a nuevos testigos o se aportarán nuevos documentos, como piden los demócratas.
No existe ninguna obligación de que Trump comparezca durante el juicio político.
A lo largo del proceso, los senadores escuchan los argumentos, al igual que hace un jurado ordinario. Si tienen dudas, pueden enviar sus preguntas por escrito para que sean formuladas por el presidente del Senado.
Después de que cada parte exponga sus argumentos finales, comienzan las deliberaciones en una sesión a puerta cerrada y cuando acaban, el Senado vota en público y por separado cada cargo.
Se necesitan dos tercios de la cámara para declarar culpable al presidente y, si no, sería exonerado.Los republicanos tienen la mayoría en el Senado con 53 de los 100 escaños. De manera que el juicio político contra Trump solo podría acabar en su destitución si una veintena de senadores republicanos cambiaran de bando y votaran con los demócratas, algo que de momento parece poco probable. EFE
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