Domingos más vacíos en Buenos Aires sin los artesanos de la Feria San Telmo

25 febrero, 2019
Domingos más vacíos en Buenos Aires sin los artesanos de la Feria San Telmo

Buenos Aires, 25 feb (EFE).- Los domingos en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires, son sagrados para turistas y lugareños. Entre sus calles se alberga una emblemática feria callejera que, tras 20 años de funcionamiento, está vacía.

Desde el pasado septiembre, los artesanos y artistas de la feria semanal que montaban sus puestos sobre la popular calle Defensa, denuncian que ya no pueden cumplir con su trabajo, unas vallas amarillas con carteles del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se lo impiden.

“Nos dijeron que iban a arreglar el adoquinado, que no iban a tardar y que no hiciéramos quilombo (escándalo, lío)”, explicó a Efe Miguel Ángel, un artesano del cuero que estuvo desde los comienzos instalando cada domingo su puesto en Defensa al 700, sobre el cual ahora hay una tela con un mensaje de protesta.

La manzana del 700 ha sido la gran perjudicada de unas obras que, como denuncian los trabajadores, han derivado en la falta de reglamentación de sus lugares de trabajo.

Actualmente, son cuatro las manzanas afectadas también por el mismo mal, y centenares de puestos que han dejado de existir.

Sin embargo los vendedores aseguran que no se encuentran en condición de ilegalidad al querer desarrollar sus labores como lo hacen desde, aproximadamente, el año 2001, uno de los períodos más crudos que ha vivido Argentina por una importante crisis económica.

“Acá había un puesto de fileteado porteño, hoy no me dejan vender”, reza uno de los carteles colocados y que los viandantes que pasean por la Feria pueden encontrar en el recorrido entre la calle Chile y Carlos Calvo del barrio que fue hogar de la mismísima Mafalda.

La protesta se desarrolla desde la Plaza Dorrego, conocida por sus espectáculos de tango callejero, hasta donde la figura de la niña creada por Joaquín Lavado “Quino” mira la vida pasar desde un banco, y este domingo auspició las actuaciones de diferentes músicos que alzaron la voz en apoyo a los comerciantes, así como talleres para niños de alfarería, escultura y pintura.

“Queremos trabajar, nada más”, insistió Miguel Ángel.

Desde septiembre, el Gobierno de Buenos Aires ha tratado de reubicar los puestos y de negociar con los comerciantes la colocación de sus puestos a unas “cuadras” de allá, contó el artesano.

El colectivo creado por los feriantes entendió que les ofrecían “usurpar” el lugar de otros compañeros artistas, por lo que rechazaron de inmediato esta situación.

“Nosotros empezamos acá ganándole este espacio al Gobierno cuando no nos dejaban armar y armábamos a las 4 de la tarde”, relató, y agregó que el Ejecutivo les terminó cediendo el lugar y censó sus puestos, pero que nunca les dieron un permiso definitivo.

La Feria de San Telmo es “como el Rastro de Madrid”, concretó el artesano, un lugar que se logró a través de la “ocupación consensuada” del espacio con el Gobierno, que tenía un “atractivo cultural” con artesanos, anticuarios y manualistas.

Entre sus protestas, reclaman ser reconocidos como bien cultural e histórico de la ciudad, y denuncian que sin ellos, no existiría la Feria de San Telmo.

Ana Quintana es, a sus 43 años, una de las feriantes más antiguas de la calle Defensa. Hace 18 años que vende sus fotografías en el histórico mercado, y defiende que, con el cierre de este tramo de la feria, alrededor de 300 familias quedarán sin sustento económico.

Entre los rumores que circulan, comentó la mujer, se dice que el Gobierno de la Ciudad piensa instalar en la zona unas camionetas de comida al paso para atraer la atención gastronómica de los turistas.

“Esto es una privatización del espacio público, porque si nosotros conformamos una feria desde hace 20 años y viene funcionando porque miles de turistas vienen a Buenos Aires y pasean por esta feria, ellos quieren ahora privatizar este espacio público para un negocio particular”, manifestó Quintana. EFE

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