Directora del Centro Carl Sagan-SETI: “La búsqueda de inteligencia extraterrestre es una ciencia muy joven”

1 de agosto de 2016
Directora del Centro Carl Sagan-SETI: “La búsqueda de inteligencia extraterrestre es una ciencia muy joven”

La astrobióloga responde a las críticas sobre el tiempo que han tardado en encontrar señales desde el espacio y propone una nueva visión para hacerlo.

En 1993, el congreso de EE.UU.  dejó al programa SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, en inglés), dedicado a la búsqueda de señales de otras civilizaciones, fuera de la Nasa. Era criticado por no conseguir su objetivo en 30 años -situación que continúa hasta la actualidad- y desde entonces ha sido financiado por donaciones privadas.

Hace unas semanas, la directora del Centro Carl Sagan-SETI, Nathalie Cabrol (astrobióloga contratista de la Nasa), publicó un artículo en la revista científica Astrobiology, con el título “¿Estamos solos en el Universo?”, donde propone redirigir la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

¿Por qué insistir en esta búsqueda? La respuesta tiene varios niveles, indica Cabrol. “La primera es que la búsqueda de inteligencia extraterrestre es una ciencia muy joven. Unas pocas décadas no es un tiempo muy largo en la ciencia (pregunte a la investigación del cáncer si aún están buscando una cura…). Ahora mismo estamos empezando a ser capaces de articular preguntas científicas más precisas”, dice.

Mucho ha cambiado desde que comenzaron, a principios de los años 60; desde la comprensión del Sistema Solar y el Universo, a la manera y los instrumentos con los que se estudia. Hoy se sabe que la habitabilidad planetaria no se limita a la zona acondicionada para la vida, sino que se extiende a los ambientes habitables más allá de ese punto. Se descubrieron planetas que orbitan una estrella diferente del Sol (exoplanetas) y comprobado que los sistemas solares son comunes. “Hemos descubierto extremófilos terrestres que nos dicen que dondequiera que pueda estar la vida estará, en particular en lo que pensamos que serían lugares imposibles de encontrar”, agrega.

Antes de llegar a la dirección del centro Carl Sagan, Cabrol visitaba con frecuencia Chile, estudiando extremófilos (microorganismos que viven en condiciones extremas) y probando un robot  en la Cordillera de los Andes, para ser enviado a los lagos de Titán,  satélite de Saturno.

“En el último par de décadas, nuestra visión de lo que la habitabilidad y el potencial de la vida puede ser en el Universo ha sido completamente revolucionada. La verdad es que sólo estamos empezando en esta búsqueda. Preguntar por qué ‘insisten en continuar’ sería como pedir a los viajeros que han pasado tiempo preparando sus maletas y recopilando información acerca de su viaje el por qué quieren insistir en tomar ese viaje… No tendría sentido para nosotros detenernos ahora, cuando estamos, de hecho, casi listos para zarpar con una hoja de ruta”, dice.

¿Qué opina de las críticas a la búsqueda de vida inteligente? 

Mucho tiene que ver con la desafortunada confusión entre la investigación seria realizada por los científicos, y las historias generadas por la letanía de “teóricos de la conspiración” en las publicaciones sensacionalistas ávidas de lectores. En última instancia, es difícil comprender la diferencia para quienes no siguen de cerca la ciencia, y la búsqueda científica de inteligencia extraterrestre, como resultado, ha sido percibida por muchos como ciencia alternativa.

También ha contribuido que gran parte de su historia hayan tenido que buscar financiamiento por sí mismos, dice. “Para hacer eso, los investigadores tienen que hacer hincapié en el aspecto más ‘romántico’ de esta ciencia, que es lo que atrae a la gente, hacerlos soñar, y que es más probable que gane su atención”.

Nueva estrategia

Cabrol propone una nueva visión que establezca un puente entre el trabajo de búsqueda de la habitabilidad y la vida, realizado por la astrobiología, y la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Además de la radioastronomía y la óptica, su idea es que se involucre a las ciencias cognitivas y la biología evolutiva. “La Tierra nos ha mostrado cómo la vida y el medio ambiente coevolucionan. Se modifican entre sí en el tiempo de una manera muy dinámica. Tenemos que tomar esta lección en nuestra búsqueda. Esa es mi esperanza también, que el tratar de entender otros ambientes planetarios, biogeoquímicos y sistemas neuronales (lo que la vida utiliza para interactuar con su entorno) pueda ser que nos ponga en el camino hacia el desarrollo de nuevos instrumentos y métodos de detección”.

¿Qué otras posibilidades de vida podrían buscar? 

Siempre es una cuestión interesante tratar de averiguar algo que no sabemos. Empezamos de la única manera posible, tanto en la astrobiología y en la búsqueda de inteligencia extraterrestre: por la búsqueda de la vida tal como la conocemos. Eso tiene mucho sentido. Esto es lo que sabemos, y los elementos que hacen nuestra vida son abundantes en el Universo. Sin embargo, en las últimas décadas, y especialmente con el descubrimiento de exoplanetas, nos hemos dado cuenta de que los ambientes planetarios son extremadamente diversos y muy diferentes a los nuestros. Estas diferencias darán lugar a diferentes bioquímicas y, por lo tanto, a una coevolución de la vida y el medio ambiente que será muy diferente de lo que conocemos. De hecho, cada planeta va a ser un experimento planetario único. ¿Cómo buscamos algo que no sabemos? La mejor manera es acumular tantos y distintos tipos de datos como podamos. Tenemos un montón ya. Poseemos registros de la exploración del Sistema Solar. Lunas como Titán, donde la geoquímica se basa en hidrocarburos, por ejemplo, y es poco probable que desarrolle cualquier bioquímica que se asemeje a la de la Tierra. Es un banco de pruebas perfecto para empezar a trabajar en la búsqueda de vida que no conocemos. Estamos en una posición mucho mejor ahora para modelar lo que podrían ser los entornos en estos mundos.

Cortesía: Diario La Tercera (Chile) Redacción: Cristina Espinoza