Desarrollan una tecnología más rápida y precisa para los diagnósticos de coronavirus

16 febrero, 2020
Desarrollan una tecnología más rápida y precisa para los diagnósticos de coronavirus

El presidente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, no está satisfecho con el apoyo en la lucha contra el COVID-19. Según denuncia su organización, no hay interés por financiar la lucha contra el nuevo coronavirus. Mientras, aumentan los contagios de médicos que tratan a pacientes y el número de infectados en China sube. Afortunadamente, algunas noticias nuevas avanzan por el buen cambio, como la prometedora tecnología de la Universidad de Bar-Illan.

Un equipo de expertos del centro israelí ha trabajado para mejorar los diagnósticos de COVID-19. Es decir, para que sean más rápidos, precisos y sencillos. Ya tienen resultados satisfactorios. Sus máquinas pueden analizar 100 muestras en 15 minutos y ofrecer el análisis positivo o negativo de contagio del nuevo coronavirus.

El avance es notable, puesto que con los métodos actuales se tarda una hora en descubrir si el potencial contagiado ha sido afectado por el COVID-19. La nueva tecnología está basada en una combinación de óptica y partículas magnéticas que busca en las muestras de saliva la presencia del coronavirus cuyo brote partió de Wuhan (China).

Además, es una herramienta muy útil con otros virus. La alta sensibilidad aumenta el número de aplicaciones en un campo en el que se ha mejorado el tiempo de diagnóstico del virus del Zika. Además, su facilidad de uso permite la adaptación a lugares en los que los recursos son limitados. Es más, una compañía de dispositivos médicos ya ha contactado con estos expertos para construir una plataforma detectora que no ocuparía un tamaño mayor al de una máquina de café.

Sistemas poco actualizados

Cada día, entre 6.000 y 8.000 personas son sometidas a pruebas en la provincia china de Wuhan (epicentro del nuevo brote), según Zhang Hongxing, director de la Comisión Municipal de Salud. Actualmente, una de las técnicas más utilizadas es la llamada “amplificación de ácidos nucleicos”, que permite detectar el COVID-19 en la sangre del paciente o en las muestras extraídas en sus vías respiratorias (nariz o garganta). Los doctores hunden un hisopo en la cavidad nasal y luego se mueve en círculos para conseguir una muestra que es enviada a un laboratorio.

Las autoridades sanitarias de la provincia más afectada también utilizan radiografías de los pulmones. Si las imágenes muestran una infección pulmonar, los pacientes sospechosos se vuelven automáticamente “confirmados”, incluso sin haber pasado la prueba de amplificación del laboratorio. Alrededor de 17.000 personas ya han sido declaradas infectadas con este sistema, según la agencia AFP.

En un período en que los casos están aumentando con rapidez en China, las pruebas adecuadas son difíciles. Se necesita un equipo especial, un ambiente esterilizado y personal adecuado. A esto se añade que se tardan entre dos y tres horas para analizar las muestras. Además, hay ocasiones en que se suman otras enfermedades con problemas respiratorios a la lista del COVID-19. Por último, un problema que preocupa en la OMS es que parece que las medidas de seguridad no están funcionando si se atiende al número de miembros del personal médico que se han infectado en los últimos tiempos en el país asiático.