Christiana Figueres: “La gente se olvida de los éxitos de la ONU en Siria”

22 de julio de 2016
Christiana Figueres: “La gente se olvida de los éxitos de la ONU en Siria”

París, 22 jul (EFE).- La costarricense Christiana Figueres, que aspira a convertirse en la próxima secretaria general de la ONU, está convencida de que para cambiar el mundo es fundamental acabar con la “narrativa negativa” que reina y que hace que, por ejemplo, “la gente se olvide de los éxitos” de la ONU en Siria.

En una entrevista con Efe en París -que visitó dentro de su campaña para ser designada secretaria general-, Figueres consideró que “es muy fácil y simplista decir que la ONU no ha hecho nada en Siria”, por lo que llamó a apreciar dónde ha habido progresos.

“En Siria tenemos tres trayectos que van en paralelo, en dos hemos tenido éxito y en el otro no. Se pudo lograr un acuerdo sobre las armas químicas, pese a todas las diferencias políticas (…) y también se consiguió que entrara ayuda humanitaria”, dijo, al tiempo que en el tercer proceso, el político, “estamos enfrascados y tiene que seguir hasta ser solucionado”.

Figueres, de 59 años, inscribió esto en la mentalidad generalizada de “enfocarse solo en lo que no se ha hecho o en las malas noticias, porque es lo que vende más”.

“Es posible y por eso mi plataforma se llama ‘Restaurando la esperanza’, cambiar el entorno de la narrativa de los problemas que estamos viviendo. Estamos con una narrativa muy negativa que lleva a la desesperación y en algunos casos al tipo de terrorismo que estamos viviendo”, señaló.

La costarricense -hasta hace solo dos semanas responsable de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, desde la que fue muñidora del histórico Acuerdo de París de diciembre pasado- se tiene por una persona fundamentalmente “terca”.

Y es precisamente esa terquedad la que la llevó a rechazar un fracaso de las negociaciones sobre el clima y la que la motiva ahora a no aceptar que sea imposible mejorar en temas de paz y multilateralismo.

Pese a todo, consideró que es muy difícil que se vuelva a dar en otros temas “algo tan espectacular como la adopción del Acuerdo de París. Fue un momento, una celebración mundial”.

Figueres es consciente del pacto tácito por el que la Secretaría General suele rotar entre las regiones del mundo, lo que explica que de doce candidatos, ocho procedan de Europa del Este, de donde supuestamente debería provenir el nuevo responsable.

Sin embargo, cree que esa rotación “es un sentimiento, no una regla establecida”, por lo que la pluralidad de candidaturas -entre las que también está la canciller argentina, Susana Malcorra- “fortalece” el sistema y “permite a los miembros tomar una decisión más informada”.

La economista y antropóloga se describió a si misma como “imparcial pero no indiferente”, por lo que evitó pronunciarse sobre cómo debería reformarse el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

“Es evidente que se formó en un momento que reflejaba una etapa de la historia y ya no estamos ahí. Pero cómo reformarlo, ya sea su método de trabajo, sus miembros permanentes, si tienen veto o no… es incumbencia de los miembros y del Consejo de Seguridad. Desde el momento en que tome partido, ya no puedo ser secretaria general”, manifestó.

También reconoció que, para recuperar su credibilidad, la ONU deberá admitir sus equivocaciones en asuntos como “los abusos sexuales en alguna de las misiones de paz, o en haber traído cólera a Haití sin tener la intención”.

“La corte deberá decidir sobre las compensaciones en Haití, y nos apegaremos a lo que salga de allí. Pero dejando de lado esa cuestión, creo que la ONU tiene una obligación moral”, dijo.

Figueres fue la última en sumarse a los aspirantes a la Secretaría General, lo que atribuyó a que “las cosas en la vida se terminan correctamente” -su contrato con la ONU expiró el 6 de julio y el 7 presentó la candidatura-, pese a que otras candidatas como Irina Bokova o Helen Clark continúen al frente de agencias como la UNESCO o el PNUD.

Puesta a buscar un referente en su búsqueda de convertirse en la primera mujer que detenta el cargo, agradece la aportación de los ocho predecesores en la Secretaría General, pero se queda con su padre, Jose Figueres, expresidente de Costa Rica.

“Es una persona que tuvo una integridad política admirable. Toda su vida de servicio público la dedicó en pro de los que menos oportunidades tienen”, rememoró.

Hoy comienza en Nueva York la criba de aspirantes con una primera votación confidencial en el Consejo de Seguridad.

Pase lo que pase, Figueres seguirá aferrada a su convicción de que un mundo sin las Naciones Unidas “definitivamente sería un mundo peor”. EFE