Cartas de inventores a Perón redescubren la sociedad argentina de los años 50

7 de marzo de 2016
Cartas de inventores a Perón redescubren la sociedad argentina de los años 50

Buenos Aires, 7 mar (EFE).- Un tren bala, una pistola para desintegrar personas o la reconstrucción de un ovni. Son algunos de los hilarantes proyectos que recibió el expresidente argentino Juan Domingo Perón en los años 50 en más de 500 cartas que permiten ahora rescatar el dibujo de la sociedad en esa etapa histórica.

La incesante correspondencia que recibía el Gobierno desde la llegada al poder de Perón en 1946, llevó al exdirigente a crear una plataforma para dar cabida a las peticiones de cientos de inventores o trabajadores argentinos para la creación de proyectos de cara al impulso del Segundo Plan Quinquenal, que puso en marcha en los 50.

Entre los papeles que recibió y que están a disposición del público en el Archivo General de la Nación se pueden encontrar numerosas peticiones de ciudadanos argentinos que diseñaban proyectos imposibles, como la desviación de la desembocadura del Río de La Plata para convertir Buenos Aires en una ciudad con playa.

Las ideas de los inventores argentinos en esa época han sido objeto de la tesis del historiador Hernán Comastri, becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), quien encontró en estos documentos una ventana única para asomarse a la sociedad de aquellos años.

“Esta correspondencia pone en evidencia algo muy difícil de reconstruir para los historiadores”, comenta a Efe Comastri en referencia al acceso directo de testimonios, valoraciones e ideas de un tipo de público que jamás aparecería en documentos más oficiales como los diarios de la época.

Así, según el historiador, las cartas permiten aproximarse a una sociedad no tan encerrada en la tradición y la cultura popular como se podría imaginar, sino muy al tanto de la actualidad política nacional e internacional en un periodo marcado profundamente por el influjo mediático de la Guerra Fría.

Esos testimonios directos muestran un dibujo de una sociedad obsesionada, por ejemplo, con el espionaje soviético o con el fenómeno de los Ovnis (Objetos Voladores no Identificados), que en esos años se ponía de moda.

“Las cartas están impregnadas también de un debate político y crítico entre los que defienden a Perón y los que no”, cuenta Comastri. En una de ellas se puede leer el proyecto de un ciudadano para que los encargados de mesa durante las elecciones puedan controlar el voto de los ciudadanos.

Algunas son delirantes. Un ciudadano escribió desde Venezuela relatando que se le había aparecido la ex primera dama Evita Perón en sueños, en aquel entonces ya fallecida, y le había dado la inspiración para crear una pistola atómica que desintegraba personas. No daba más precisiones por miedo a que espías norteamericanos le robaran la idea.

Lo que más sorprendió a este historiador es que, en un contexto de Guerra Fría, muy pocas misivas hablaban de proyectos de armamento. Únicamente tres.

En una de ellas, un inventor dice haber diseñado un cañón supersónico que alcanza objetivos a kilómetros de distancia. Lo curioso es que su motivación al crear el arma es acabar con las plagas de langosta que afectaban a los cultivos en el campo argentino.

Para Comastri, la casi nula inclinación hacia la ciencia del armamento de los inventores puede tener que ver con la posición de neutralidad de Argentina en aquellos años, aunque también es posible, opina, que el espíritu bélico fuese una ambición de las élites políticas que no permeaba hacia el resto de la sociedad.

Otro de los hallazgos del historiador es que muchos de los inventos que entonces parecían descabellados son ideas que han fructificado con los años. Un ejemplo es un tren bala diseñado por un ingeniero de aquella época, un predecesor del extendido tren de alta velocidad que ahora recorre muchos países.

También hay ideas que la ciencia había desterrado siglos atrás, pero que trabajadores sin amplios conocimientos intentaban poner en práctica en el taller en el día a día. Así, multitud de cartas intentaban proyectar la idea del “móvil perpetuo”, rechazada por las leyes de termodinámica de Newton tres siglos atrás.

La gran mayoría de aquellas ideas nunca llegaron a fructificar, algunas consiguieron financiación para llevarse a cabo. Sin embargo, sesenta años después, se convierten en una oportunidad única para los historiadores de adentrarse en una parte de la sociedad hasta ahora inaccesible.