Brigitte Baptiste, el rostro de la (bio)diversidad colombiana

7 septiembre, 2019
Brigitte Baptiste, el rostro de la (bio)diversidad colombiana

Bogotá, 7 sep (EFE).- Son las seis de la mañana, Brigitte Baptiste se levanta para empezar uno de esos días en los que tendrá de tres a seis reuniones aunque esta semana es diferente, empezará la jornada de trabajo como nueva rectora de la EAN, una prestigiosa universidad privada de Colombia.

De seis a ocho desayuna con Adriana, su esposa, y con Candelaria y Juana Pasión, sus dos hijas adolescentes, y las cuatro comentan qué planes tienen para hacer durante el día.

Brigitte acaba de dejar la dirección del Instituto Alexander von Humboldt, dedicado a estudios de la biodiversidad y de los ecosistemas, donde durante ocho años se destacó como una autoridad en asuntos ambientales y los colombianos se familiarizaron con su imagen.

En la adolescencia, Brigitte se dio cuenta de que estaba en un cuerpo que no era el suyo; fue a los 13 años, cuando no quería jugar al fútbol y se sentía mejor en las actividades de las niñas, pero no fue hasta los 35 cuando empezó a hacer el cambio transgénero.

En Colombia, los niños transgénero suelen sufrir limitaciones de sus derechos, incluso a veces con la expulsión del colegio o el uso de mecanismos indirectos para sacar a los menores de la institución.

“La educación de las personas transgénero depende mucho de las políticas del colegio, depende de la voluntad que manifiesten de apoyar a las personas que expresen diversidad de género”, afirma en una entrevista con Efe.

Brigitte, bióloga y gran luchadora por los derechos LGTBI, asegura que Colombia sigue siendo un país “homófobo” y que “todavía queda camino por recorrer en cuanto a derechos”.

“Tiene que haber mucho espacio para la educación, que no se discrimine y no se excluya a las personas que están explorando su identidad sexual y su identidad de género”, dice.

Sabe que en una sociedad tan conservadora como es la colombiana su camino hacia el éxito ha sido por sus amistades, sus familiares y su formación académica, una suerte que no todas las personas LGTBI tienen.

Tanto en el Von Humboldt como en su nuevo oficio como rectora de la Universidad EAN, especializada en negocios y administración, compagina el trabajo con el de columnista de periódicos, uno económico y otro más convencional en los que habla con autoridad de temas ambientales.

Bióloga con doctorado de la Universidad Autónoma de Barcelona, Brigitte afronta su nuevo reto como algo interesante, como una oportunidad de reflexión “por la sostenibilidad de todos los temas de negocios y así empezar un trabajo de economía circular y promocionar los negocios alrededor de la biodiversidad colombiana”.

Considera que pasar de directora del Instituto Von Humboldt a rectora de la EAN es un desafío cautivador para que los estudiantes “tanto de Finanzas, de Ingeniería o de Ciencias Humanas se interesen por la biodiversidad colombiana”.

Pese a que debuta como rectora de una institución en la que un semestre de pregrado puede costar entre 2.206 y 4.412 dólares, Brigitte apuesta también por la universidad pública, pero aunque esta es de excelente calidad y altos niveles de investigación, carece de los recursos suficientes para una buena formación de los jóvenes.

Por eso piensa “que la educación en Colombia no se va a poder construir con equidad y ese país de oportunidades para todo el mundo no será posible”.

Al ser una conocedora como pocas de la rica biodiversidad colombiana, es imposible no tratar con ella el impacto que causó el conflicto armado del país en el medioambiente.

Brigitte afirma que tuvo dos efectos, uno muy “destructivo” por las acciones armadas que generaron daños importantes y contaminación, y otro “efecto protector” que hizo que ciertas regiones del país que el Estado no controlaba quedaran por fuera de los circuitos del turismo masivo.

“Hay algunas regiones de Colombia que resultaron indirectamente beneficiadas por el conflicto armado por la preservación de la diversidad más silvestre”, apostilla.

Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo después de Brasil, con un estimado de 56.343 especies entre animales y vegetales, 102 comunidades indígenas, 37 páramos y 29 millones de hectáreas protegidas que se pudieron explorar gracias al programa “Colombiabio”, que ella lideró desde el Von Humboldt durante el anterior Gobierno, de Juan Manuel Santos.

Esta iniciativa buscaba reconocer la riqueza y biodiversidad de Colombia, lo que para Brigitte fue “la gran oportunidad de recorrer muchas regiones que no habían estado accesibles para los científicos, para los investigadores; fue la posibilidad de hacer inventarios y descripciones de nuevas especies para la ciencia”.

“También la posibilidad de que muchos colombianos volvieran a entusiasmarse con la idea de un país rico en biodiversidad y que vieran de primera mano cómo es vivir en paz”, afirma.

Aunque se considera más liberal de izquierdas, ha recibido distintas propuestas para trabajar en política, bien sea por amistad o por intereses.

“Creo que la ciencia siempre tiene una base política importante, siempre he creído que hay que tener un discurso sereno, equilibrado, que transmita a la sociedad la idea de que la biodiversidad y el manejo les van a producir equidad”, asegura.

A las seis de la tarde termina su jornada laboral y Brigitte vuelve a casa donde Adriana, Candelaria y Juana Pasión la esperan junto con sus tres gatos para una noche más en familia. EFE

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