Arriesgado activismo de presidente Taiwán en disputa de Mar del Sur de China

24 de marzo de 2016
Arriesgado activismo de presidente Taiwán en disputa de Mar del Sur de China

Taipei, 24 mar (EFE).- El activismo del presidente saliente de Taiwán, Ma Ying-jeou, sobre la disputa del mar de China Meridional, inmerso en una escalada de tensiones, amenaza con incrementar el conflicto en la zona, pese a que sus propuestas buscan una salida pacífica.

Ma, que inició su primer mandato en 2008 y dejará el poder en menos de dos meses, no había protagonizado acciones importantes en esa zona hasta ahora, con un viaje en enero a una isla disputada, censurado por Estados Unidos, y la presentación de una hoja de ruta para la paz regional.

El envío, el miércoles, de periodistas extranjeros a la disputada isla Taiping, controlada por Taiwán, y la invitación a expertos filipinos e internacionales para visitarla y comprobar que es “una isla” y no “una roca” ha reavivado el debate sobre su inusitado activismo.

En una conferencia de prensa el jueves, Ma, acompañado de expertos, se extendió sobre detalles de Taiping, para probar que es una isla y tiene derecho a una zona económica de 200 millas.

“Todas nuestras actividades están de acuerdo con las normas y reglamentos internacionales, incluyendo la Convención sobre la Ley del Mar, y no aumentan las tensiones en la región… ni tienen finalidad militar”, afirmó.

Sin embargo, parlamentarios del opositor Partido Demócrata Progresista (PDP) calificaron de “innecesaria” la invitación a periodistas extranjeros para visitar Taiping y temen tensiones con el principal aliado militar de Taiwán, Estados Unidos.

Washington ya señaló en enero su “decepción” con el viaje de Ma, que podía “acrecentar la tensión” en el área, mientras China se congratuló del mismo por su común defensa de la soberanía china, pues para Pekín ambos pertenecen a una China.

En Taiwán, mientras unos califican las acciones de Ma como justa respuesta al litigio de Filipinas contra China en el Tribunal de Arbitraje de La Haya, donde se cuestionó que Taiping fuese una isla, otros temen que Ma pueda estar apoyando a China en detrimento de EEUU.

“El viaje de Ma, la hoja de ruta para resolver el conflicto, la invitación a los periodistas y el Libro Blanco sobre el mar de China Meridional buscan principalmente defender los intereses de Taiwán”, dijo hoy a EFE, el director del Instituto Estratégico de la Universidad Tamkang, Li Da-zhong.

Li reconoce que las acciones de Ma “ayudan a la reclamación de soberanía china y enfadan a Estados Unidos”, pero no las considera como dictadas por Pekín ni generadoras de más tensiones.

Otros como el profesor Wong Ming-hsien, del mismo instituto, ve en las acciones de Ma “un intento de consolidar su legado y de imponer políticas pro-chinas sobre la presidenta electa, Tsai Ing-wen”, del PDP, y quien asumirá el poder el 20 de mayo próximo.

La cumbre con Xi Jing-ping, a finales del 2015, y el viaje a Taiping buscan “hipotecar la libertad de acción” de Tsai y forzarla a aceptar su política hacia China, señaló Wong.

Para analistas independentistas, como Paul Lin, del diario taiwanés “Taipei Times”, la insistencia de Ma en el tema del mar de China Meridional “es una confabulación con China”, una traición a Taiwán y un peligro de tensiones y antagonismo con Washington.

Taiping, con sus 0,51 kilómetros cuadrados, es la isla natural más grande del archipiélago de las Spratly, está a unos 2.000 kilómetros de Taiwán y alberga 200 personas, un hospital, un faro, una pista de aterrizaje, un muelle y un destacamento de la guardia costera.

La zona del mar del Sur de China, que se presume rica en yacimientos de minerales y petróleo, es escenario de una creciente disputa territorial entre China, Malasia, Taiwán, Vietnam, Filipinas y Brunei.

La reclamación china de soberanía sobre esas aguas se basa en los derechos de la República de China antes de que se trasladase a Taiwán, tras la derrota de su ejército frente a los comunistas chinos en 1949 y la creación de la República Popular.

El nombre oficial de la isla es República de China (Taiwán), pero para muchos taiwaneses esto es un anacronismo que debe aceptarse para no provocar una invasión china, ya que Pekín no consiente que la isla cambie su nombre o territorio constitucional.