Advierten de merma en salud física y mental de presos en huelga en Nicaragua

31 enero, 2020
Advierten de merma en salud física y mental de presos en huelga en Nicaragua

Managua, 31 ene (EFE).- La salud física y mental de al menos seis «presos políticos» de Nicaragua en huelga de hambre ha mermado luego de 12 días no consumir alimentos sólidos, informó este jueves la Asociación de Víctimas de Abril (AVA).
«Siguen en huelga, cuando vieron que salieron 91 de ellos (en diciembre), los que quedaron entraron en estado depresivo, entonces buscaron hacer una huelga de hambre no total, y a estas alturas tienen efectos graves en su salud», dijo a Efe Grethel Gómez, dirigente de AVA.
Las afectaciones físicas que presentan los huelguistas están relacionadas, según AVA, con el debilitamiento de sus defensas frente a las condiciones insalubres en las que viven el encierro.
Diarreas, problemas respiratorios, o padecimientos en la piel, están entre los mayores problemas de salud que padecen los «presos políticos» en huelga de hambre, de acuerdo con Gómez.
El objetivo de los huelguistas es lograr que el Gobierno el presiente Daniel Ortega les otorgue libertad, no obstante, las autoridades los han clasificado como «delincuentes comunes».
Dicha clasificación es rechazada por los huelguistas, quienes afirmaron en un audio grabado en prisión, que se consideran «rehenes» de Ortega, quien supuestamente tiene planificado utilizarlos como «moneda de cambio» para sostenerse en el poder.
AVA reiteró su «llamado urgente» a organismos internacionales y organizaciones humanitarias, para que presionen a Ortega, con el fin de que les conceda libertad a los «presos políticos», antes de que sea demasiado tarde.
Al menos 65 personas están encarceladas en calidad de «presos políticos», según AVA.
La huelga de hambre es una medida desesperada de los opositores, en medio de la crisis que ha dejado cientos de muertos, presos o desaparecidos, miles de heridos, y decenas de miles en el exilio.
Tres huelgas de hambre anteriores ya fracasaron con Ortega, en noviembre y diciembre pasados.
La primera fue protagonizada por un grupo de 9 mujeres, las fueron encerradas por las autoridades, sin agua, luz, ni derecho a asistencia humanitaria, en una parroquia de la ciudad de Masaya, hasta que desistieron, para evitar la muerte del sacerdote que las acompañaba, y que no estaba en huelga.
La segunda huelga de hambre fue abortada cuando las llamadas «turbas sandinistas», que defienden los intereses del Gobierno, agredieron con palos y piedras, y amenazaron de muerte, a un grupo de personas que pretendían usar ese método de protesta.
La tercera, en la que un grupo de «presas políticas» reclamó por la atención médica para una de ellas que había sufrido un infarto, las autoridades la desmontaron simulando que cumplían con la exigencia, según el relato de la afectada.
Gómez afirmó que AVA ha estado en «constante movimiento» para evitar un desenlace fatal de la huelga de hambre, sin embargo, hasta ahora se desconoce si el Gobierno de Ortega, señalado por organismos internacionales de cometer crímenes «de lesa humanidad», dará la orden de libertad. EFE
wpr/cfa

  • «EL NIVEL DE REPRESIÓN EN RUSIA ES MUY ELEVADO»
    Ocho años después de que se alzara a la fama por ser arrestada tras escenificar una plegaria contra Putin en el principal templo ortodoxo de Rusia, Alyokhina considera que el «nivel de represión sigue muy elevado» en su país, aunque conmemora el «despertar» de las nuevas generaciones.
    «Muchos artistas se han unido a las protestas de los estudiantes y eso es algo increíble, pues están arriesgando todo lo que tienen porque entendieron que ya no pueden más ser silenciados», dijo.
    Alyokhina igualmente ve muchas similitudes entre los Estados Unidos de Donald Trump, la Rusia de Putin y el Brasil de Bolsonaro, aunque conserva el optimismo de que «incluso sus partidarios» pueden «cambiar» si se dan cuenta de «todo mal» perpetrado por los gobernantes.
    «En mi país, casi todos los intelectuales fueron ejecutados por los dictadores de la Unión Soviética. Todos mis poetas favoritos, directores de teatro y cineastas fueron mandados a campos de concentración y disparados», completó.
    La activista, que vive en Moscú con su familia, subrayó que no se «callará» y que, pese a ser consciente de que es «vigilada» por las autoridades, seguirá «denunciando la situación» de su país.
    Asegura que no le tiene miedo «a nada ni a nadie» y es contundente al afirmar que, una vez concluidas sus actividades en Brasil, regresará a Rusia para «reanudar sus actos» políticos y «activismo».
    Y es que Alyokhina tiene bastante claro a qué causa se dedicará en los próximos meses.
    Putin «está cambiando la Constitución y está construyendo un nuevo organismo que potencialmente podrá controlar el presidente del país. Y su plan es ser el cabecilla de esa entidad hasta que se muera. Pues hay que protestar contra eso», concluyó. EFE
    nbo/ass/arm
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