Adopción homoparental, una deuda pendiente con los niños de Chile

22 de junio de 2016
Adopción homoparental, una deuda pendiente con los niños de Chile

Valentina Bastías Atias

Santiago de Chile, 22 jun (EFE).- Cinco de cada mil niños chilenos cuyos derechos fueron vulnerados y viven en centros de acogida del Estado son adoptados cada año por matrimonios o personas solteras, según cifras oficiales.

Sin embargo, la legislación de este país no regula la adopción homoparental, a pesar de que un 60 % de las personas jóvenes apoya esta opción, asegura el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), la principal organización del colectivo gay.

Cristina Poblete y Catalina Franco mantienen una relación sentimental desde 2004 y hace año y medio que esperan la llegada de su hija, Paloma.

Ninguna está embarazada, ni piensa estarlo. Paloma llegará a sus vidas a través de los centros de protección del Servicio Nacional de Menores (Sename), que acogen a niños que han sido separados de sus familias biológicas por “inhabilidades parentales”.

Este organismo recientemente las declaró como una pareja “idónea” para adoptar.

“Siempre descartamos la inseminación artificial. Para nosotras la maternidad no implica ser la mamá biológica. Los niños ya han venido al mundo. ¿Por qué no acoger a uno que necesita el cariño y la protección de una familia”, dice a Efe Catalina, kinesióloga de 37 años.

Durante 2015, el Sename entregó en adopción a 510 niños y niñas; 493 de ellos a matrimonios, 16 a personas solteras y uno, a una mujer viuda. El 80 % de las adopciones correspondió a familias chilenas y el resto, a matrimonios extranjeros.

“Nosotras no conocemos a nuestra hija, ni ella a nosotras. No sabemos cuánto tendremos que esperar, pero la llamamos Paloma, porque ya la sentimos de nuestra familia”, afirma Cristina, psicóloga de 35 años.

No todos los niños y niñas que permanecen en los establecimientos del Sename están a la espera de una nueva familia. Solo aquellos que la justicia considera “susceptibles” de adopción, por no existir padres o familiares aptos para su cuidado.

Años atrás, los niños eran dados en adopción por abandono o decisión de sus padres biológicos, pero hoy un grupo numeroso corresponde a situaciones de negligencia.

“Cada vez hay más niños mayores de cuatro años, lo que dificulta encontrarles una familia”, señala María Fernanda Galleguillos, jefa del departamento de adopción del Sename.

Si bien, la legislación actual en Chile no contempla el matrimonio igualitario y la adopción homoparental, el Sename ya ha vinculado a cinco niños con personas que durante el proceso de evaluación manifestaron abiertamente ser homosexuales.

“La ley obliga a realizar adopciones con personas casadas, solteras, viudas o divorciadas. No hay una normativa que diga que las personas con cierto tipo de orientación sexual no puedan adoptar o postular. No discriminamos”, asegura Galleguillos.

“Se ha demostrado que el estado civil o la condición sexual no marca diferencias en el ejercicio de la parentalidad adoptiva, ni en el desarrollo personal o social de los niños y niñas adoptados”, agrega.

Este el caso de Cristina y Catalina, quienes marcaron un hito por ser las primeras lesbianas evaluadas como pareja por la institución pública, como si fueran un matrimonio común y corriente, aunque solo una de ellas tendrá la tuición legal de Paloma.

Según la ley en esta materia, vigente desde 1999, en la entrega de niños a postulantes considerados idóneos se privilegia a los matrimonios chilenos, luego a los extranjeros, y finalmente a las personas solteras.

“Cuando nos declararon idóneas para adoptar fue como si recibiéramos un test de embarazo positivo, pero después, cuando nos enteramos de la prelación, nos desanimamos. Nos dijeron que la niña tendría que ser mayor o que podría tener enfermedades”, comenta Cristina.

La pareja considera que estas “trabas legales” y la inexistencia de una regulación para la adopción homoparental reflejan una sociedad “retrógada”, que aún sostiene que la base de la familia es el matrimonio entre un hombre y una mujer.

“En el Sename hay cientos de Palomas y solo nos podemos traer a una. Mientras la ley de adopción no cambie, no sabemos qué pasará con las demás Palomas y Palomos”, manifiestan Cristina y Claudia.

“El amor es una barrera protectora ante la discriminación. Por eso actuamos con transparencia, verdad y honestidad. Hacemos esto público para que se cambien las leyes”, asegura esta pareja.