Rector de la Universidad Yacambú recibirá Premio Personalidad del Año en Francia
 18 enero, 2025
Prensa OPI.- El éxito de los proyectos y desarrollo de diferentes instituciones es el reflejo de la vida de sus principales creadores y responsables como se puede ver desde los inicios de la Universidad Yacambú, ubicada en Venezuela, y lo cual se puede confirmar con las respuestas precisas de su actual rector Juan Pedro Pereira Medina, cuando se le hizo una entrevista con relación a diversos temas, especialmente en materia de educación superior.
Desde el punto de vista personal hasta el académico, tanto en el área nacional como internacional, el rector Pereira Medina, en sus palabras demuestra cómo la fe en lo planteado y el trabajo perseverante son pilares fundamentales en el logro de las metas trazadas en beneficio de la sociedad, además de expresar la satisfacción personal junto al equipo que lo acompaña en tan noble tarea como es la educativa. Antes de ofrecerles el contenido de dicha entrevista es propicio destacar que, por sus méritos y virtudes, su labor ha sido reconocida en diferentes escenarios, a lo cual ahora se suma la Organización de Periodistas Iberoamericanos, decidió por unanimidad otorgarle el Premio Personalidad del Año, en acto a celebrarse en el Anfiteatro de la Universidad La Sorbona, en Paris Francia.
1.- La educación superior pública y privada como lo indica la historia de Venezuela y el mundo ha confrontado diversos problemas y retos. ¿Cómo ha hecho la Universidad Yacambú, en sus 34 años, para enfrentarlos, superarlos y lograr formar innumerables profesionales que se han distinguido en nuestro país y el exterior?
Mis padres, el Dr. Juan Pedro Pereira Meléndez y la Dra. Ruth Elizabeth Medina de Pereira, hicieron de su vida este sueño y, de ese anhelo una realidad; su voluntad, perseverancia y lucha incansable, aun en los momentos de mayor dificultad, nos permiten tener una institución con 35 años de trayectoria en la educación superior. Decía el gran poeta y escritor francés Víctor Hugo: “no hay nada como un sueño para crear el futuro”.
Sin duda, el liderazgo, tenacidad, perseverancia y visión de futuro del rector fundador constituyen los elementos distintivos, que junto, a una estrategia y un plan con objetivos claros, permitieron superar los retos y desafíos impuestos por la dinámica del entorno en su momento. Aunado a ello, la institución ha tenido que redefinir constantemente sus mecanismos de diferenciación con respecto al entorno, pues es una condición de su desenvolvimiento, reproducción, adaptación y evolución.
En la actualidad, superada con éxito la transición generacional, la nueva generación a cargo de la gerencia desde el año 2013, continua el camino planteado por los fundadores proyectando una universidad a futuro. Comprendiendo que una organización con un buen desempeño, es una organización capaz de aprender a partir de la experiencia y responder a nuevas situaciones. Por tal razón, la institución se plantea el reto de desarrollar toda su capacidad organizacional a fin de explotar el conocimiento actual, crear nuevo conocimiento y convertirlo en resultados, provocando transformaciones favorables orientadas al logro de la visión, e incorporando el cambio continuo como parte del quehacer institucional.
Es así, como ante los retos y desafíos impuestos por el entorno a los sistemas educativos, producto de los escenarios emergentes planteados gracias a la sociedad del conocimiento, la universidad inició un proceso de reforma radical en sus procesos académicos y administrativos en la búsqueda de la transformación organizacional.
Dentro de este marco y con el propósito de soportar dicha iniciativa, ha sido necesario contar con sistemas y herramientas tecnológicas de vanguardia para el análisis y procesamiento de información, que soporten los procesos de gestión en la búsqueda de la excelencia académica, especialmente para la construcción de conocimiento, al ofrecer la opción de generar entornos virtuales de aprendizaje de alta calidad que superen las barreras de espacio y tiempo.
Resulta claro, que para impulsar y desarrollar cualquier proceso de cambio es indispensable disponer de una fuerza laboral con las competencias requeridas, motivada, comprometida, con alto sentido de pertenencia institucional, mediante la cual los procesos clave de la organización se desarrollen con eficacia y eficiencia, a fin de ofrecer un servicio de calidad de acuerdo a las necesidades, demandas y expectativas de los usuarios.
Finalmente, ha sido necesario una gestión efectiva e innovadora capaz de integrar esfuerzos alrededor de objetivos organizacionales, articulando procesos y resultados, optimizando el uso de los recursos disponibles bajo esquemas de trabajo participativos, sobre la base de una sólida cultura organizacional y de servicios orientada a la creación de valor, que estimule el cambio planeado con el propósito de hacer posible la continuidad y sostenibilidad de la universidad, superando las dificultades y retos que impone el entorno.
2.- Poner en marcha una universidad privada en el país no es una tarea fácil y más ardua es la labor si no está ubicada en la capital de una nación, por lo cual haber fundado y consolidada la universidad Yacambú, en el centro occidente, en el estado Lara, debe ser muy satisfactorio para su directiva, ahora quisiera preguntarle, hubo momentos que sintieron que les faltó apoyo del sector público y privado.
La Universidad Yacambú nació a finales de la década de los 80, inspirada en las aguas del río Yacambú palpitando en el corazón de la región larense, con una perspectiva de la educación que descolló los límites de su tiempo, otorgando a su génesis un carácter universal, pues su excelencia académica, compromiso social y ambiental son aspectos que la distinguen desde su nacimiento; elementos que han resultado esenciales para superar las coordenadas locales, presentar al mundo su propuesta educativa y posicionarse como una institución con un enfoque vanguardista de la educación universitaria.
El inicio de este recorrido fue inspirado por la visión futurista y tenacidad del Dr. Juan Pedro Pereira Meléndez (mi padre), ideólogo y constructor del proyecto universitario, así como del equipo de profesionales que lo acompañó en su diseño y desarrollo, quienes, con una visión prospectiva de la educación, anticiparon muy bien lo que serían los escenarios de las universidades en el futuro.
El pasado 30 de noviembre la institución celebró su trigésimo quinto aniversario, sin embargo, en realidad suman cuarenta y tres años, una historia siempre recordada por mi padre, quien afirmaba que era necesario agregar los ocho años previos de esfuerzo sostenido para su aprobación final en el año 1989. Durante ese tiempo, el equipo responsable del proyecto tuvo que sortear un gran número de obstáculos y dificultades para obtener finalmente la aprobación por el Consejo Nacional de Universidades (CNU).
Posterior al inicio formal de sus actividades, la Universidad Yacambú se erige como una casa de estudios con una gran solidez académica y organizacional, condición que se ha visto comprometida en las últimas dos décadas a consecuencia de la situación política y económica del país, a lo que es necesario sumar no solo las restricciones durante más de diez años, por parte del ente rector de la educación superior en el país, para la aprobación de nuevas carreras y programas de postgrado, sino también recientemente, los efectos provocados por la pandemia del COVID-19.
Sin duda, para los fundadores de esta institución, no resulto fácil la labor de edificar las bases de esta casa de estudios, pero la fuerza de un sueño y la perseverancia rindieron frutos. En la actualidad, una nueva generación se preocupa por generar respuestas a las demandas de un entorno complejo y cambiante, que exige un desempeño eficiente en la gestión, como resultado de la coherencia de su accionar, condición que nos impulsa a la búsqueda de nuevas oportunidades de manera constante
Cada etapa en una organización es diferente, por tal razón la gerencia siempre está a prueba, los desafíos y retos que enfrentan las organizaciones reclaman respuestas diferentes, exigen creatividad, flexibilidad, resiliencia y apertura. Un gerente siempre está llamado a encontrar salidas, a generar soluciones, a buscar nuevas alternativas, caminos y estrategias, en resumen, a trabajar con pasión.
3.- La educación, desde su primer nivel hasta el nivel superior, es uno de los pilares fundamentales del desarrollo de una nación, pero pareciera que hay quienes tratan de soslayar su importancia, ¿qué se debería hacer para que todos entendamos lo importante que es para una sociedad recibir una educación de excelencia, en pro del bien común?
Existe a nivel global un reconocimiento sobre la necesidad imperante de revisar, renovar y reinventar los sistemas educativos, así lo dejan ver las últimas publicaciones oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), órgano rector en materia de educación a nivel mundial. En el caso de la educación superior, esa transformación tiene su génesis en las funciones misionales que sustentan el quehacer de toda universidad.
Resulta claro, que la educación es una importante herramienta para transformar vidas y construir oportunidades de desarrollo, la apuesta a futuro es por una educación más humanista, fundamentada en los derechos humanos, la justicia, diversidad e inclusión, que responda a un enfoque del aprendizaje durante toda la vida. Dicha visión, se encuentra expresada en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, Educación de calidad, orientado a “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (UNESCO, 2016:7)[1], lo que puede traducirse en mejores resultados para individuos y países, creando oportunidades que permitan alcanzar una calidad de vida superior.
Cabe destacar, que, en el año 2021 la UNESCO junto al Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), publicaron un documento titulado: Caminos hacia 2050 y más allá (UNESCO-IESALC, 2021)[2], el cual muestra los resultados de una consulta pública realizada a nivel mundial, que recogió la opinión sobre cómo la educación superior puede contribuir a edificar mejores futuros.
Al respecto, existe mucha confianza en los actores consultados, sobre el rol fundamental de la educación superior para construir sociedades más justas y equitativas, en un mundo social y ambientalmente sostenible. La visión es hacia una educación más inclusiva, multicultural, diversa; vinculada con la sociedad, que responda a sus necesidades; intensiva en el uso de tecnologías; con un currículo flexible que abra espacios a trayectorias diversas; que favorezca el desarrollo sostenible. De este modo, las expectativas son altas, abriendo un panorama de retos y oportunidades.
Después de casi 35 años y un largo camino recorrido, el espíritu y misión que nos identifica continúan incansables. Nuestra casa de estudios se erige como una universidad con gran solidez académica y organizacional. Sin embargo, no descuidamos la visión de futuro, pues reconocemos que el posicionamiento ulterior dependerá del esfuerzo realizado en la actualidad, necesitamos seguir evolucionando, a fin de mejorar capacidades internas y continuar garantizando la trascendencia del proyecto educativo.
4.- Para usted debe ser inconmensurablemente satisfactorio haber demostrado que ha cumplido con los objetivos planteados por el rector fundador de la Universidad Yacambú, su padre Juan Pedro Pereira Meléndez, sin embargo, usted que se ha distinguido por ser un académico incansable, ¿qué nuevas metas tiene planteadas para que esta importante universidad siga siendo ejemplo de una educación superior de excelencia?
La Universidad Yacambú representa una visión y una historia familiar, que en el transcurrir del tiempo se convirtió en legado, un legado que nació con el fundador y ha definido la orientación a largo plazo de la institución, el cual está asociado a un propósito, valores, compromiso, emprendimiento, liderazgo y una importante vinculación con el entorno, aspectos que distinguen el pensamiento del Dr. Juan Pedro Pereira Meléndez.
Resulta claro, que en esta casa de estudios el legado representa un aspecto clave, como fuente de identidad, inspiración y cambio, que ha marcado el desarrollo institucional para preservar el pasado y construir el futuro, estableciendo un hilo conductor entre generaciones y otorgando forma a la institución, una brújula en las decisiones estratégicas, sustentando la sostenibilidad durante estos 35 años.
De allí, que asumimos la responsabilidad de preservar y mantener ese legado. Cada año cumplido nos permite remontarnos al pasado, caminar sobre los pasos andados y agradecer, al mismo tiempo que elevamos la mirada al futuro con esperanza, mientras renovamos públicamente el compromiso de la institución con su gente, la región, el país y, ahora el mundo, que nos abre sus puertas. Es imposible alcanzar crecimiento y progreso si no asumimos dicha responsabilidad, la cual es consustancial con nuestra existencia.
Desde mi llegada al rectorado, emprendimos con decisión la tarea de transformarnos, a fin de fortalecer los cimientos fundacionales y adecuar el quehacer institucional, con el propósito de mantener la pertinencia y la calidad. Al respecto, en los últimos años hemos realizado una revisión y actualización permanente de todos los programas académicos de pregrado y postgrado, al mismo tiempo que nos esforzamos por ampliar nuestra oferta académica, con la incorporación de nuevas carreras y programas de postgrado.
Es importante destacar también, que el desarrollo y avance vertiginoso de la tecnología ha transformado nuestra realidad, convirtiéndose en una herramienta importante en la evolución de la sociedad, situación que demanda respuestas de los sistemas educativos. En el año 2015, adelantamos esfuerzos con el objetivo de consolidar una modalidad de aprendizaje apoyada en entornos virtuales, se planteó como necesidad prioritaria disponer de una infraestructura que pudiera soportar el crecimiento a mediano y largo plazo, preparando a la universidad para realidades y demandas futuras. A través de una alianza con Microsoft, nos convertimos en los primeros en Latinoamérica en utilizar la plataforma a distancia en la nube de Microsoft Azure, iniciativa que en la actualidad nos permite ofrecer un servicio estable 365 días al año, 24 horas al día, los 7 días de la semana.
Ahora, nos preparamos para incorporar la Inteligencia Artificial (IA) en nuestro quehacer, la cual emerge como un campo multidisciplinario que, si bien es cierto, despierta muchas interrogantes, controversias y dilemas, también abre un camino de posibilidades en diversos campos, entre ellos, la educación.
En la Universidad Yacambú decidimos buscar nuevos horizontes y, en el año 2018, emprendimos un ambicioso proyecto de expansión nacional e internacional, enfocado a explorar y conquistar otros mercados. Desde esta perspectiva, la agenda de internacionalización ha impulsado la firma de convenios con otras instituciones educativas, convirtiendo la cooperación académica en una estrategia fundamental. En la actualidad tenemos un total de 53 convenios vigentes, de los cuales 34 son nacionales y 19 internacionales.
Asimismo, creamos la figura de las Oficinas de Relaciones, como entes responsables de impulsar la interacción nacional e internacional de la universidad, a través de sus diferentes funciones académicas. En la actualidad, contamos con una dependencia de esta naturaleza en la ciudad de Quito-Ecuador y cuatro oficinas en diferentes estados del territorio nacional. De esta forma, nos preparamos para afianzar la presencia de la institución en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, fortaleciendo el proceso de internacionalización.
5.- En un mundo tan cambiante con tantos avances tecnológicos y reacomodos en la geopolítica internacional, ¿cuáles serían los objetivos principales de la educación superior en Venezuela e Iberoamérica?
Resulta claro, que la educación en el futuro seguirá ocupando un sitial importante en la sociedad, no solo como herramienta de transformación para el individuo, sino también, por su rol como motor de progreso y bienestar en la sociedad, convirtiéndose en un eje transversal para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, también constituye una realidad que la educación a futuro será diferente, mucho más disruptiva al fomentar el desarrollo de nuevos paradigmas que promuevan la búsqueda de nuevos caminos que conduzcan al desarrollo global y de la región, favoreciendo el bien común y la preservación de la vida en el planeta.
Una aspiración de gran relevancia en el caso de América Latina, una región con grandes potencialidades, pero con niveles de desigualdad muy acentuados. De allí, que se requiere una educación más inclusiva que favorezca el desarrollo de las potencialidades humanas, la cual debe estar vinculada con la calidad y pertinencia, que permita a las instituciones de la región afrontar exitosamente procesos de evaluación y acreditación.
De igual manera, a fin de lograr la participación de las instituciones de educación superior latinoamericanas en el contexto mundial, se requieren opciones de estudios en sintonía con las demandas de formación y actualización global, con currículos más flexibles que faciliten el tránsito de los estudiantes, así como mayores posibilidades de formación a través de la educación continua, encaminadas a fortalecer aprendizaje durante toda la vida. Asimismo, América Latina necesita trabajar el tema del reconocimiento académico, por medio del proceso de convalidación de títulos. Un factor fundamental será la cooperación académica, a fin de abrir espacio al trabajo conjunto de personas y grupos en el ámbito local, regional y global, para encontrar las convergencias que permitan la mejora continua.
En el plano nacional, Venezuela no escapa a la realidad general de los países latinoamericanos, si bien es cierto, en los últimos años las políticas públicas en materia de educación y, particularmente, en la educación superior, han favorecido el acceso de la población a la educación, no es menos cierto que la masificación ha comprometido la pertinencia y calidad. Por otra parte, las restricciones del estado en materia de financiamiento hacia las instituciones del estado, ha limitado su crecimiento, desarrollo y posibilidades de inserción en un contexto global.
No obstante, en medio de las dificultades existentes, las instituciones de educación superior en el país han desarrollado una gran capacidad de resiliencia, condición que ha favorecido sus posibilidades de actuación a un entorno cambiante y complejo, que exige nuevas respuestas. En el corto plazo será fundamental generar las condiciones por parte del estado para favorecer su inserción en el contexto internacional.
6.- ¿A quiénes agradece haber llegado donde ha llegado y tener un futuro muy promisorio?
Juan Pedro es un emprendedor, gerente y académico; perseverante, tenaz y comprometido con el legado familiar. Un profesional que ha pasado gran parte de su vida en el ámbito de la educación superior. En efecto, recuerdo con gran satisfacción y alegría que crecí rodeado de educadores, mis padres consagraron su vida a la educación venezolana, de ellos heredé la pasión por el saber, el compromiso con la excelencia, el deseo de formar y servir al país. De esta manera, llegue a la universidad e inicie mi camino en el mundo académico universitario en la docencia. Posteriormente, pase a la gerencia universitaria, primero en el cargo de decano de extensión, luego en el rol de secretario general y, desde el año 2013, me desempeño como rector, convirtiéndome en la persona más joven en el país en asumir un cargo similar, lo que significó un gran reto personal.
Mi padre nos enseñó el camino hace 35 años, en la actualidad me esfuerzo por mantener la esencia de nuestros orígenes, caminando sobre el sendero abierto por los fundadores, al mismo tiempo que incorporo los cambios necesarios para mantener la trascendencia en el tiempo y, continuar agregando nuevos capítulos a la historia de esta casa de estudios. Ese espíritu me anima a seguir adelante cada día, porque, así como recibí el testigo del relevo generacional de manos de mis padres, así lo entregare a mis hijos en un futuro próximo, ahora son ellos la principal fuente de estímulo e inspiración, pues serán los responsables de dar continuidad a este proyecto familiar.
A pesar de las dificultades y obstáculos, sigo trabajando para construir el futuro, la institución avanza hacia sus 40 años con optimismo y esperanza, porque como afirma el Papa Francisco: “así es la esperanza, sorprende y abre horizontes, nos hace soñar lo inimaginable, y lo realiza”. Confío que iniciaremos ese nuevo capítulo renovados, como una universidad con proyección global.
Después de una década y un poco más como rector, puedo afirmar con orgullo y satisfacción, no solo que la universidad sigue en funcionamiento, sino que ha iniciado el camino hacia una nueva fase de desarrollo institucional, un desafío que nos invita a superar las expectativas de origen, hemos definido objetivos ambiciosos pues tenemos la convicción de posicionarnos como una universidad con proyección global que abre fronteras a la educación.
7.- En la actualidad, ¿cuál debería ser el principal aporte de los profesionales de la prensa y los medios de comunicación social en la educación a todos los niveles, especialmente en la universitaria?
En la actualidad, el marco de una sociedad caracterizada por el cambio permanente y el desarrollo vertiginoso de la tecnología, el aporte de los profesionales de la prensa y los medios de comunicación social a la educación debería centrarse en la promoción de una ciudadanía crítica e informada. De este modo, es fundamental que estos profesionales proporcionen información veraz y contrastada, dado que vivimos en un entorno saturado de información y noticias falsas. Por tal razón, los periodistas y medios de comunicación están llamados a convertirse en guardianes de la verdad, ofreciendo a estudiantes y público en general las herramientas necesarias para discernir entre la realidad y la ficción.
De igual manera, corresponde a estos profesionales asumir la responsabilidad de estimular el pensamiento crítico, a fin de fomentar en los estudiantes el desarrollo de habilidades analíticas que permitan cuestionar las fuentes de información. Es fundamental que nuestros futuros profesionales aprendan a navegar en el complejo entorno mediático actual, en consecuencia, los profesionales de la comunicación pueden colaborar con las instituciones educativas en la alfabetización mediática, con el objetivo de enseñar a la población a evaluar críticamente la información que consumen y a utilizar los medios de manera responsable.
Finalmente, la colaboración entre medios de comunicación y universidades puede generar sinergias positivas, que impulsen proyectos conjuntos orientados a potenciar los esfuerzos para informar y educar a la sociedad. En suma, los profesionales de la prensa y los medios de comunicación social tienen la capacidad y responsabilidad de contribuir significativamente en la educación en todos los niveles, siendo no solo informadores, sino también educadores, inspiradores y defensores de una ciudadanía critica y comprometida.
8.- ¿Qué representa para usted ser galardonado Personalidad del Año, por la Organización de Periodistas Iberoamericanos, en un acto a realizarse el presente año en la Universidad La Sorbona, en París, Francia?
Representa un honor y una importante distinción, que recibo con profunda gratitud y satisfacción, por cuanto simboliza un reconocimiento al esfuerzo y trabajo desarrollado durante años, no solo de una persona, sino también de un colectivo, una comunidad universitaria dedicada al conocimiento, la innovación y el servicio a la sociedad. Además, supone un estímulo a seguir adelante, abriendo caminos que fortalezcan la educación superior.
Ser galardonado como personalidad del año por una institución que defiende el derecho a la información y promueve la transparencia, es un testimonio de los valores que compartimos, por cuanto en la Universidad Yacambú creemos en la importancia no solo de formar profesionales, sino ciudadanos del mundo comprometidos con el bien común y la justicia social.
De allí, que este reconocimiento también es un recordatorio de la responsabilidad que tenemos como líderes educativos de inspirar y guiar a las nuevas generaciones en la búsqueda de un futuro mejor. Constituye una reafirmación que nuestras acciones, proyectos e iniciativas tienen un impacto real y significativo en la sociedad. Recibirlo implica la responsabilidad de reiterar el compromiso personal e institucional con los principios de la verdad, integridad y responsabilidad social, a fin de continuar trabajando incansablemente para ser faros de esperanza y progreso en nuestra comunidad y más allá, para seguir contribuyendo al progreso y bienestar de la sociedad.

























